Las aventuras de Brenda

Brenda Vargas tiene solo 26 años, pero una historia rica en hechos policiales que van desde supuesta complicidad en un homicidio; a agresiones con armas de fuego; ataques a celadores e intentos de incendio en la cárcel. Ahora –quien sería hija del tristemente célebre "descuartizador de Las Torres"- se vio involucrada en un caso de intento de ingreso de droga a la alcaidía, donde cumple una condena de 4 años y medio de prisión.

El viernes 27 de octubre del año pasado, en el marco de un juicio abreviado en el que se le unificaron cuatro causas, Brenda Noelia Vargas aceptó voluntariamente, con el asesoramiento de su defensor, su responsabilidad y autoría en los hechos enrostrados, admitiendo igualmente la pena de 4 años y 6 meses de prisión de cumplimiento efectivo.

Presidió el acto Jorge Odorisio, juez penal; por el Ministerio Público Fiscal se hizo presente el hoy célebre Héctor Iturrioz, fiscal general; en tanto que la defensa de la imputada fue ejercida por Ariel Quiroga, abogado de la Defensa Pública.

El fiscal se refirió brevemente entonces a los hechos incluidos en el acuerdo abreviado, el primero calificado como “portación de arma de fuego de guerra sin la debida autorización legal y amenazas agravadas por el uso de arma de fuego”. Fue cuando la joven –que se hallaba con libertad condicional- llegó en un auto de alquiler a la vivienda de su expareja y lo amenazó para que le entregara dinero que supuestamente le debía. “Si no pagas, te voy a reventar la rodilla hijo de p…”, le dijo ante la presencia del remisero que la había llevado hasta ese domicilio del barrio Ceferino.

DE ARMAS TOMAR

El segundo hecho por el que se condenó a Brenda tuvo que ver con un delito cometido mientras se encontraba detenida en el pabellón de mujeres de la Alcaldía local. Al divisar humo, un celador dio aviso a los guardias que al ingresar al pabellón femenino encontraron a la joven con su rostro cubierto por un pañuelo. “¿Viste? Te pedí fuego y cigarrillos y como no me los entregaste ahí tenes”, le dijo desafiante a un guardia. Ese hecho fue calificado jurídicamente como “incendio intencional agravado por el peligro causado a los bienes del Estado”.

El tercer ilícito que se le endilgó tuvo lugar en la Comisaría de Rada Tilly, cuando Brenda estaba detenida cumpliendo prisión preventiva y otra vez su deseo de fumar pudo más. Le pidió a la celadora fuego y ésta le respondió que no tenía, pero que si tenía paciencia ya lo iría a buscar.

Siempre según la Fiscalía, cuando la agente regresó con lo solicitado Brenda le arrojó agua hirviendo causándole lesiones leves. Ese hecho fue calificado como “lesiones leves agravadas por haber sido ocasionadas a una funcionaria policial”.

Finalmente, el 28 de agosto de 2017 Brenda Vargas prendió fuego papeles y un colchón en la Comisaría de Rada Tilly, provocando daños en las instalaciones y poniendo en peligro bienes de la dependencia policial. Otra vez se la juzgó por incendio agravado por haber puesto en peligro bienes del Estado.

La imputada Brenda Vargas admitió voluntariamente todos los delitos aceptando la pena de 4 años de prisión de cumplimiento efectivo y como tenía una condena firme dictada por el juez José Rago del 29 de mayo de 2014, de tres años de cumplimiento efectivo, accediendo a la libertad condicional el 30 de diciembre de 2014, se le unificó la pena en una condena de 4 años y seis meses de prisión de efectivo cumplimiento.

Así es como Brenda Vargas vive su rutina en la Alcaidía Policial de Comodoro Rivadavia, a donde este sábado los agentes policiales sorprendieron a una pareja llevándole un paquete que en su interior tenia droga camuflada.

Según informaron fuentes oficiales, alrededor de las 9:30, en el momento en que recibían alimentos de familiares para los detenidos, llegaron a la Alcaidía Agustina Nazarena Núñez, de 20 años, y Gonzalo Alejandro Palacios, de 19.

Al controlar el envoltorio, los agentes detectaron que contenía un pan de mesa que en su interior escondía marihuana y pastillas molidas. Se le dio intervención a la División Drogas, que constató que se trataba de 8 envoltorios con marihuana y 49 pastillas molidas con clorhidrato de cocaína. ¿Qué haría Brenda con tanta droga dentro de la alcaidía? Los investigadores ahora deberán dilucidarlo.

UN HOMICIDIO IMPUNE

Brenda Noelia Vargas nació un 13 de febrero de 1992 y es un rumor a voces en determinados ambientes que su padre es Marcelo Alejandro García, el tristemente célebre “descuartizador de Las Torres”, quien purgó una condena por el crimen de la promotora Magda Ivonnne Silva, ocurrido el 21 de febrero de 1996, tras lo cual lo condenaron a solo 14 años de prisión. Purgó la última parte de la condena en la U6 de Rawson, donde mató a Gustavo Rosales, un preso que cumplía condena por el crimen de la empresaria Ramona García viuda de Barrionuevo, quien resultó ser tía de Marcelo García.

García también tuvo una vida intensa, que incluyó alguna vez su fuga del Hospital Regional, donde se hallaba internado con custodia. Para lograr su propósito, durmió al guardia con un somnífero que le diluyó en un vaso de jugo que gentilmente le convidó a las cuatro de la mañana del 18 de mayo de 1997.

Una vez cumplida su pena, García se vinculó con la comunidad gitana de Comodoro, siendo contratado como custodio y cobrador de morosos. En esa condición encontró la muerte a tiros en la mañana del domingo 27 de julio de 2014, cuando tenía 42 años.

Brenda Vargas, por su parte, tenía 22 años cuando se hizo conocida en forma pública. Es que según la familia de Néstor Vázquez -y como ella misma reconoció-, fue quien lo citó el 17 de marzo de 2014 en la cancha del club Roca, donde pocas horas después aparecería asesinado de varios disparos. La chica dijo entonces que los responsables eran Claudio “el Gallo” Vera, Misael Henríquez y Miguel Baeza y que el móvil habría sido una interna gremial en la UOCRA.

La investigación se dilató tanto en el tiempo que los imputados recién llegaron a juicio tres años más tarde y terminaron absueltos porque la testigo principal se desdijo, argumentando que los había acusado por despecho con Vera, ya que aún le dolía haber terminado una relación sentimental con él. Durante el juicio –al que por otra parte debió ser llevada por la fuerza ya que se negaba a concurrir- dijo que a Vázquez lo mataron tres encapuchados, a pesar de lo cual pudo reconocer que uno de ellos era un tal Miguel Gallardo, quien para entonces ya había sido degollado en otro episodio policial de los tantos que abundaron por esos años en Comodoro Rivadavia.

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