Lo condenaron a 51 meses de prisión por comercio de estupefacientes

Daniel Navarro ya había sido condenado en 2013 por tenencia simple de estupefacientes a la pena de un año de prisión. Ahora el Tribunal Oral Federal lo encontró culpable del delito de comercio de estupefacientes y le impuso la pena de cuatro años y tres meses de prisión. Es por una causa que inició la Policía Federal en marzo de 2016.

Daniel Alejandro Navarro acaba de ser condenado por el Tribunal Oral en lo Criminal Federal (TOF) de Comodoro Rivadavia, compuesto por los jueces Enrique Guanziroli, Nora Cabrera de Monella y Mario Reynaldi. Se le impuso una pena de cuatro años y tres meses de prisión por el delito de comercio de estupefacientes, a partir de una causa que inició la Policía Federal en marzo de 2016.

Navarro ya había sido condenado por el TOF en noviembre de 2013 como autor penalmente responsable del delito de tenencia simple de estupefacientes a la pena de un año de prisión, una multa de 200 pesos y las costas del juicio, además de estar sujeto a pautas que había establecido la Justicia por dos años.

“Teniendo en cuenta su edad, su grado de instrucción, que puede ganarse el sustento sin delinquir, la extensión de la lesión al bien jurídico protegido y que posee antecedentes penales que demuestran su desprecio por la ley”, el tribunal le impuso en esta segunda causa 51 meses de prisión y una multa de 5 mil pesos, las accesorias legales y las costas del juicio.

La causa la inició el exjefe de la Delegación Comodoro Rivadavia de la Policía Federal Argentina, comisario Guillermo Cueto, en marzo de 2016 cuando en tareas preventivas se obtuvo información de que en un complejo de departamentos ubicado en la esquina de las calles 67 y El Chubut de esta ciudad una persona de apellido Navarro comercializaba estupefacientes en uno de los departamentos.

Personal de la Policía Federal comenzó a seguirlo en otros dos domicilios que frecuentaba, uno de ellos en el barrio La Floresta, y detectaron movimientos compatibles con la posible venta de sustancias prohibidas.

En uno de los informes la Policía Federal dejó en claro: “no se lo observó realizar actividad laboral alguna”. En uno de los análisis de las comunicaciones del teléfono intervenido, según Cueto, se determinó que mantenía comunicaciones telefónicas como de mensajes de texto, vislumbrándose que en forma encriptada le solicitaban material estupefaciente, transcribiendo ejemplos de ello.

Navarro quien llegó a juicio con Andrea Miranda –su exesposa- y Carlos Chávez-, dijo que la mujer no tenía nada que ver, “que es verdad que él vendía droga, que hacía 5 años consumía mucho y vendía para poder seguir comprando para su consumo, y que se hacía cargo de lo que se lo acusa”. Afirmó que le vendía a Chávez para su consumo y que después lo que éste hacía no lo sabía.

Navarro reconoció que él estaba muy metido en la droga, pero que nunca vivió de la droga, que vivía de la venta de autos y que vendía lo que encontraba, fuera marihuana o cocaína, y consumía ambas.

Que desde que está detenido “está curado” y que le sirvió estar detenido, que no quiere saber nada más con las drogas, que se desintoxicó, que quiere hacer bien las cosas de ahora en adelante.

Mientras, Chávez guardó silencio al momento de prestar declaración indagatoria y avanzado el debate, previo a los alegatos, quiso manifestarse sin aceptar preguntas del Tribunal ni del Fiscal. Dijo conocer a Navarro, que le compró un automóvil Fiat Siena, que anteriormente le había vendido un VW Fox, que sabía que Navarro consumía cocaína y le preguntó si le podía vender algo para consumo, que este le vendió una mínima cantidad un par de veces. Que compraba para consumo y que con otro hombre que salió mencionado en las escuchas hacían una “vaquita” para comprar para consumo porque era más barato. Afirmó ser consumidor desde los 17 años, pero que después de este episodio se curó.

FALLO

Reynaldi, uno de los jueces, sostuvo al conocer la prueba que “quedó probado que en el periodo comprendido entre marzo a noviembre de 2016 los imputados Navarro y Miranda comerciaron con estupefacientes".

Las sustancias eran guardadas y acondicionadas para su venta por la imputada Miranda, participando en forma secundaria en el armado del delito, mientras que Navarro era el encargado de las ventas, fue el autor, era la cara visible y más activa en la comercialización de tóxicos, pues recibía los pedidos en forma telefónica para acoger personas en los diferentes domicilios que ocupó o bien concurriendo a los lugares acordados con los clientes -modalidad delivery- en algún punto de la ciudad de Comodoro Rivadavia.

En el caso de Fabián Chaves, comerció con estupefacientes en el mismo periodo también en forma secundaria, su aporte era sustituible, pues se comprobó que llevó o suministró a terceros los tóxicos proveídos por Navarro o Miranda, así desempeñó un rol secundario, quizás para poder solventar su propio consumo. Lo cierto es que respondía a las directivas que recibía en forma personal o vía telefónica en especial de Navarro”, señaló Reynaldi.

A Miranda, la condenaron como partícipe secundaria responsable del delito de comercio de estupefacientes a la pena de dos años de prisión en suspenso, 2 mil pesos de multa, 150 horas de trabajos no remunerados a favor del Estado o de una institución de bien público y bajo apercibimiento de que el incumplimiento de cualquier condición, conllevará la revocación del beneficio y el encarcelamiento.

Mientras que Chaves fue condenado como partícipe secundario responsable del delito de comercio de estupefacientes a la pena de dos años de prisión, multa de 2 mil pesos y también deberá realizar 150 horas de trabajos no remunerados a favor del Estado o de una institución de bien público.

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