El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) sostiene un operativo integral de asistencia en las áreas afectadas por los incendios que avanzaron sobre el Parque Nacional Los Alerces y su zona de influencia. A través de su Estación Experimental de Esquel, el organismo mantiene durante esta semana tareas veterinarias, técnicas y de acompañamiento a productores que sufrieron pérdidas en su hacienda y en sus sistemas productivos.
Las intervenciones actuales se concentran en establecimientos de cuatro productores, donde el lunes se realizó una nueva evaluación sanitaria para dar continuidad a los tratamientos iniciados en días previos. El director del INTA Esquel, Nicolás Nagahama, explicó que el trabajo comenzó desde el inicio de la emergencia y se extiende tanto dentro del parque como en localidades de la comarca andina.
Según detalló, ya se relevaron más de 60 productores de las zonas de Epuyén y El Hoyo con distintos niveles de afectación, que incluyen daños en cultivos, mortandad de animales y deterioro de campos. En ese marco, remarcó que la información recolectada resulta clave para planificar el próximo período productivo, marcado por el cierre del verano y la llegada de condiciones más exigentes en otoño e invierno.
Nagahama indicó que el INTA brinda asistencia técnica para la toma de decisiones estratégicas, especialmente en relación con la descarga de campos y la selección de animales a mantener. Además, el organismo colabora en la provisión de alimento para el ganado y articula acciones con el Gobierno provincial, Parques Nacionales y los municipios, a través de mesas de emergencia y equipos interdisciplinarios.
Desde el equipo veterinario, Andrés Buffoni explicó que las primeras recorridas permitieron dimensionar el impacto del fuego sobre rodeos que se encontraban en veranada y en plena etapa de servicio. Si bien señaló que muchos animales lograron recuperarse con el correr de los días y presentan un buen estado sanitario general, confirmó la detección de casos con quemaduras que requieren tratamiento específico.
Uno de los cuadros más complejos se registró recientemente en la zona de Bahía Rosales, donde un animal presenta lesiones severas en pezuñas y zonas de apoyo, y recibe antibióticos, antiinflamatorios y medicación local para el manejo del dolor. El resto de los animales atendidos muestra una evolución favorable.
Buffoni advirtió que todavía existe un porcentaje significativo del rodeo sin localizar, debido a las dificultades de acceso en sectores que continúan siendo riesgosos. Estimó que cerca del 40 % de los animales aún no pudo ser evaluado, por lo que el relevamiento sigue abierto.
A las complicaciones sanitarias se suman las pérdidas de infraestructura básica, como corrales, indispensables para el manejo y la aplicación de tratamientos. También se registra un fuerte impacto nutricional, ya que muchas áreas quedaron sin forraje suficiente para sostener el ciclo productivo anual, lo que obliga a redefinir qué animales pueden mantenerse y cómo encarar la recuperación de los sistemas.
En cuanto a las pérdidas directas, dos productores ya reportaron la muerte de alrededor de 15 animales, aunque el número podría modificarse a medida que se logre acceder a sectores aún no recorridos. El equipo del INTA mantiene una frecuencia semanal de visitas y un contacto permanente con los productores, mientras avanza en el diseño de una estrategia de manejo nutricional que permita atravesar la etapa posterior al incendio y sentar bases para la reconstrucción productiva.