Los ladrones que la asaltaron le dieron un vaso de agua porque se desvanecía

El robo armado ocurrió ayer por la mañana en un complejo de viviendas de la avenida Rivadavia al 900, donde reside un conocido comerciante. Los ladrones aprovecharon que estaba abierta una puerta e ingresaron a dos departamentos pertenencientes a una misma familia. La esposa del comerciante fue obligada a arrojarse al piso bajo amenazas con un arma.

Un robo armado se registró ayer por la mañana en la jurisdicción policial de la Seccional Primera. Actuaron tres ladrones que al parecer huyeron a pie y lo hicieron con una suma de dinero que la damnificada guardaba en su domicilio.

Miguel, marido de la víctima del asalto, precisó a El Patagónico que eran las 11 y que él se encontraba en su local de quiniela de la planta baja cuando los ladrones perpetraron el robo.

“Estamos con mi hija tomando mate y mi señora me llama por teléfono y dice: ´me golpearon, me golpearon´”. El agenciero subió desesperado hasta el departamento familiar y su esposa estaba desesperada tras haber vivido un robo armado en su casa. De acuerdo al relato de Miguel, su hija sin darse cuenta había dejado la puerta principal del edificio entreabierta y “subieron dos tipos, aparentemente otro estaba de campana afuera. Le pidieron el dinero (a su esposa), revolvieron todo y la tiraron al piso”.

Los ladrones rompieron la puerta del departamento a patadas. La propietaria fue encañonada con un arma que le colocaron en la cabeza y la obligaron a arrojarse al piso. Le exigían: “dame la plata, dame la plata”.

Otro de los hombres pateó la puerta del departamento de la hija de Miguel y revolvieron todo el interior en busca de dinero. Al parecer, no buscaban electrodomésticos.

UN VASO CON AGUA

Ante las amenazas armadas, la esposa de Miguel entró en estado de shock y comenzó a desvanecerse. Su propio marido narró que los ladrones “no la maltrataron, no la golpearon; al contrario le alcanzaron un vaso de agua porque ella se descompensó”.

Los ladrones se alzaron con alrededor de 30 mil pesos y amenazaron a la mujer para que no llamara a la policía ni hiciera la denuncia policial. El comerciante lamentó: “quedó mal cerrada una puerta y nos pasó. A todos nos toca”.

La Brigada de Investigaciones se encuentra a cargo del trabajo de tratar de identificar a los autores.

Fuente:

Notas Relacionadas

Dejá tu comentario


Las Más Leídas del Patagónico