El esperado regreso de Bandana quedó rápidamente atravesado por tensiones internas que distan de la imagen de unidad que el proyecto intenta mostrar. Luego de semanas marcadas por la desaparición de Lourdes Fernández y la denuncia por violencia de género que Lissa Vera realizó contra la expareja de su compañera, el clima puertas adentro del grupo volvió a quedar expuesto.
En una entrevista con el programa No tan pronto, Lourdes Fernández decidió hablar sin eufemismos. Ante la consulta directa del conductor Matías Vázquez sobre quién ejerce el control dentro de la banda, la cantante no dudó en señalar a Lissa Vera como la figura con mayor poder de decisión. Según expresó, los desacuerdos con ella no son recientes y vienen desde los inicios del reencuentro.
Fernández reveló además que proyectos artísticos de alto perfil no llegaron a concretarse debido a estas diferencias. Entre ellos, mencionó posibles colaboraciones con artistas de la escena actual como Nicki Nicole y Emilia Mernes, que quedaron truncas por falta de consenso interno. Al ser consultada sobre si la negativa provenía de Lissa Vera, su respuesta fue tajante y dejó entrever un trasfondo económico.
La cantante fue más allá al describir cómo, según su versión, se administra el dinero dentro de Bandana. Afirmó que Vera negocia de manera individual y que no existe un reparto equitativo de los ingresos, lo que derivó en que no forme parte como socia de ciertos acuerdos, como el espectáculo previsto en el estadio Gran Rex.
Finalmente, Lourdes Fernández apeló directamente al público y pidió acompañamiento para las próximas presentaciones. Aclaró que el objetivo no pasa por una disputa personal sino por sostener el trabajo colectivo, aunque dejó en claro que, paradójicamente, parte de lo recaudado deberá destinarse a cumplir con los compromisos económicos asumidos con Lissa Vera.