Malestar por la suspensión de la vacunación en San Cayetano

Vecinos de diferentes barrios se acercaron al CAPS para vacunarse contra el COVID-19, pero no pudieron hacerlo. La inmunización se suspendió por tareas de desinfección.

El calor comenzaba a ganar cada vez más protagonismo. El termómetro del Servicio Meteorológico Nacional marcaba 26 grados a las 11 de este sábado, pero nada de eso importó para que decenas de vecinos salieran de su casa para vacunarse en el Centro de Atención Primaria de la Salud (CAPS) del barrio San Cayetano.

Según la información oficial, la jornada se desarrollaría de 8 a 14 permitiendo que los ciudadanos puedan acceder a la primera, segunda y tercera dosis contra el COVID-19. Nada de eso pasó.

Los vecinos llegaban desde distintos barrios, pero cuando arribaban al centro de atención les informaban que no estaban vacunando. “No, hoy no estamos vacunando. Estamos desinfectado”, intentó explicar una trabajadora de la Salud en la puerta del estacionamiento del espacio.

Las consultas se extendían porque no se podía entender cómo no se avisó, sabiendo que muchas personas asistirían al CAPS debido a que no podían hacerlo durante la semana y más que nada por las altas temperaturas. “Lo único que les puedo decir es que se pueden vacunar en el Pietrobelli o en la Universidad”, recomendaba el personal de Salud.

Algunos se retiraban con la cabeza baja, otros maldecían al aire. “Al pedo me vine con este calor. Me hubiera quedado en mi casa”, cuestionó un vecino.

“Yo me vengo del Abásolo caminando y resulta que no vacunan. Informan cada pavada y lo importante no lo dicen”, criticó otro en diálogo con El Patagónico.

Los cuestionamientos siguieron en consonancia con la llegada de los ciudadanos en busca de obtener su tercera dosis contra el coronavirus. “Se tiene que trabajar mejor. No pueden hacer que venga la gente con este calor y no estén vacunando. Son un desastre informando las cosas”, lamentó un vecino mientras saltaba los charcos de agua que se generaban por las tareas de limpieza.

Todos llegaban y se iba rápidamente. La bronca no pasaba contra los trabajadores de la Salud, sino contra las autoridades que no informaron a tiempo y generó muchos contratiempos en los vecinos.

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