Martínez se acordó que era concejal y volvió para otra escandalosa sesión

El Concejo Deliberante de Caleta Olivia sigue siendo una bolsa de gatos y ello volvió a evidenciarse en la sesión ordinaria de ayer. La misma se interrumpió abruptamente cuando dos ediles abandonaron el recinto porque desde la presidencia se requirió poner a votación el primero de los dos convenios suscriptos entre el Departamento Ejecutivo y empresarios por cuestiones de tierras, sin darles previo tratamiento.

Caleta Olivia (agencia)

A la sesión asistieron cuatro de los cinco miembros originales que conforman el cuerpo y desde el vamos se percibía un clima de tensión porque tanto Pablo Calicate (FPV) como Liliana Andrade (Cambiemos) miraban de reojo al díscolo Rubén Martínez (Cambiemos), quien desde hacía dos meses estaba desentendido del cumplimiento de funciones parlamentarias “oficiales”.

Entre otras excusas, había argumentado razones de salud enviando una breve nota pero sin respaldo de un certificado médico, aunque igualmente viajó a Buenos Aires para realizar gestiones ante organismos nacionales y a su retorno realizó visitas “´protocolares” a varias instituciones.

Además, la semana pasada acudió a uno de los juzgados de instrucción junto a su abogado defensor para dar vista a una causa generada por una denuncia de abuso sexual a una menor de edad que formaba parte de su equipo de colaboradores.

Ayer, su reaparición despertó otras sospechas ya que Calicate y Andrade entendían que su asistencia era meramente para avalar dos convenios (ad referéndum del Concejo) que el intendente Facundo Prades había suscripto con firmas empresarias por cuestiones de tierras, puntualmente con Martín Michelena y el martillero público Raúl Martínez, liquidador de la firma Salas y Del Río SRL.

La sesión, presidida por Javier Aybar (Cambiemos), solo duró pocos minutos y en principio se debatió -y luego se aprobó por mayoría- el acuerdo de incremento salarial para los obreros y empleados municipales acordado entre el intendente y la dirigencia del gremio que los nuclea: SOEMCO.

Andrade reparó que el aumento era justo pero desaprobaba el hecho de que no se remitiera al cuerpo legislativo la documentación de partidas presupuestarias desde hace varios años.

En tanto, Calicate apuntó que el mérito no era de Prades sino del gobierno provincial conducido por el Frente Para la Victoria, el cual no se olvida de asistir financieramente a este municipio.

SE FUERON

Hasta ahí todo trasuntaba por los carriles normales propios de un debate legislativo, en tanto Martínez no levantaba la vista de su banca y no decía palabra alguna.

Pero luego de algunas confusas situaciones de procedimientos, Aybar no permitió que Calicate y Andrade lo interrumpieran cuando pedían hacer uso de la palabra, hasta que la edil, indignada le dijo: “usted me tiene las pelotas llenas”, en tanto que el referente del FPV le atribuía casi a los gritos no conocer el reglamento del cuerpo.

Pero la situación más irritante se produjo cuando desde presidencia se solicitó poner a votación el primero de los dos convenios que había acordado el Departamento Ejecutivo, por el cual quedaba superado un juicio entablado por el dueño de un loteo, Martín Michelena.

Los dos opositores a ese acuerdo y el que vendría después (que no alcanzó a leerse en sesión) dispararon una desprolija andanada de críticas porque los mismos no tuvieron un formal tratamiento en comisiones.

En consecuencia, Calicate se levantó de su banca y se retiró balbuceando algunas maldiciones y luego Andrade tuvo similar actitud.

En el recinto quedaron el presidente y Martínez, quien tuvo que arriar el Pabellón Nacional esbozando una sonrisa, pero más tarde irrumpió casi en llanto cuando accedió a un reportaje televisivo.

INDIGNADOS

A la concejal Andrade, esa doble faceta de Martínez no le llamaba la atención y por tal caso recordó que ella había solicitado formalmente que fuera sometido a una pericia psiquiátrica por sus erráticas acciones, pero también le avergonzaba que en el cuerpo legislativo comunal estuviera un individuo que tiene denuncias penales (entendía que eran dos) por abusos sexuales.

En sus declaraciones a la prensa luego de la abrupta interrupción de la sesión, también consideró que sugestivamente Martínez vino a dar presente porque alguien lo había mandado a votar a favor de los dos controvertidos convenios por cuestiones de tierras.

Calicate no le fue en zaga y dijo que no iba a dejar pasar por alto acuerdos que no se trataron en la comisión de Legislación y que “seguramente el concejal Martínez se presentó para ser partícipe de estas irregularidades”, pero además “no quiere dar explicaciones sobre las denuncias judiciales que tiene y sobre la entrega ilegal de tierras”.

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