Javier Milei acumula más de 4,6 millones de seguidores en X, pero detrás de ese número aparece un dato difícil de disimular: un informe detectó al menos 473 mil cuentas creadas durante 2026 que no tienen seguidores ni publicaciones y clasificó como sospechosos a 762.338 usuarios. El salto de seguidores se aceleró entre junio y agosto, justo cuando Santiago Oría amplió su poder sobre la estrategia digital del Gobierno.
El relevamiento, realizado por un especialista en monitoreo y recopilación de datos digitales que mantiene su identidad en reserva bajo la cuenta Binary Data, analizó más de dos millones de perfiles que siguen al Presidente. El resultado muestra una concentración extraordinaria de usuarios sin actividad.
Durante 2026, 659.174 cuentas creadas ese mismo año comenzaron a seguir a Milei. El crecimiento tuvo un ritmo particularmente fuerte en los últimos tres meses: 143 mil nuevos perfiles en junio, 148 mil en julio y 127 mil en agosto. De ese universo, 473.175 no tienen seguidores ni posteos.
El patrón se vuelve todavía más evidente al observar los últimos 500 mil seguidores incorporados por la cuenta presidencial. Un total de 459 mil tiene entre cero y cinco seguidores, 334 mil no publicó contenido y 461 mil fueron creados durante este año.
El informe utiliza distintos indicadores para determinar qué cuentas presentan señales sospechosas. La ausencia de actividad es uno de los principales. También aparecen perfiles sin fotografía, imágenes genéricas y nombres cargados de números, asociados a mecanismos de creación automática.
Algunas de esas cuentas incluso participaron en conversaciones que nada tenían que ver con su supuesto origen. Durante el cruce entre Santiago Oría y Alejandro Rozitchner aparecieron usuarios de Indonesia y Nigeria interviniendo en una discusión entre dos argentinos. Las respuestas, además, repetían la palabra “reply”, una marca que dejó demasiado expuesto el mecanismo.
Los bots son cuentas automatizadas utilizadas para inflar artificialmente una audiencia, simular respaldo, manipular algoritmos e instalar determinadas conversaciones. Se venden como un servicio y forman parte de un negocio que lleva más de una década en expansión.
El problema para el relato libertario aparece cuando se cruzan esos seguidores con las métricas reales de la cuenta presidencial. Porque mientras Milei suma followers, sus publicaciones pierden alcance.
Según un informe de Sustantiva Digital citado por Bardeo, los tuits del Presidente pasaron de obtener un promedio de 12 mil likes a unos 5 mil en dos años. Las visualizaciones también se derrumbaron: de 400 mil a 95 mil por publicación. Ad Hoc describió el fenómeno como “fatiga digital” dentro de la comunidad tuitera libertaria y señaló una caída similar en las reproducciones de entrevistas a Milei en medios afines como Neura y Carajo.
El contraste es brutal: más seguidores, menos gente interactuando.
La aceleración del crecimiento coincide con la llegada de Oría al centro de la estrategia digital. Por pedido de Karina Milei, el director de Comunicación Audiovisual amplió desde marzo su influencia sobre la comunicación del Gobierno, con especial énfasis en las redes. El grupo bajo su coordinación incorporó recursos y aumentó su estructura.
La pregunta inevitable es quién puso el dinero para engordar la cuenta presidencial. El informe estima que comprar 500 mil seguidores falsos puede costar, en los valores más bajos del mercado, unos 90 mil dólares. Si se agregan VPN, servidores proxy y mantenimiento, la operación podría superar ampliamente los 200 mil dólares.
Oría, mientras tanto, construyó alrededor suyo un dispositivo comunicacional cada vez más amplio. Sumó subordinados, algunos mediante contratos públicos, creó el Círculo de Pensamiento Liberal y puso en marcha el portal Contra Relato. También produjo tres manuales destinados a fijar la línea argumental del espacio: uno para defender al Gobierno, otro para atacar los años de gestión kirchnerista y un tercero para confrontar con la prensa. Según su propio entorno, en la redacción hubo una mano de la inteligencia artificial para “emprolijar” textos y aportar ideas.
En ese escenario aparecen dos hipótesis sobre el origen de los bots. Una señala al propio grupo de Oría, con la posibilidad de que la maniobra buscara mostrar mejores resultados en la interna comunicacional contra Las Fuerzas del Cielo, el espacio que responde políticamente a Santiago Caputo.
La segunda apunta en sentido contrario: que fueran los propios fuerzadelcielistas quienes impulsaran la operación para perjudicar a Oría. Esa fue la lectura que dejó entrever el cineasta cuando quedaron expuestas las cuentas falsas. “Están gastando mucha guita para operar en mi contra. No tiren la plata, muchachitos”, escribió.
Existe una tercera explicación, más simple y, según el informe, también verosímil: que el objetivo sea que Milei siga viendo crecer el número de seguidores de su cuenta y no perciba el deterioro de sus métricas.
El Presidente siempre estuvo obsesionado con la repercusión digital de sus intervenciones. Celebra las cifras de sus discursos y publicaciones y ha convertido las métricas de las redes en una suerte de termómetro personal de su impacto.
A eso se suma un dato sobre su estado de ánimo. Personas que lo conocen describen cambios más marcados en su humor y algunos los relacionan con sus dolores lumbares. En paralelo, la kinesióloga Leandra Protolongo dejó de asistirlo en la Quinta de Olivos. Había realizado más de 50 visitas durante 2025 y apenas dos en 2026. La relación habría terminado mal.
Así, detrás de los 4,6 millones de seguidores aparece una paradoja difícil de esconder: la cuenta de Milei crece a una velocidad extraordinaria mientras cada vez menos personas interactúan con lo que publica. Y una parte significativa de ese crecimiento está compuesta por cuentas que parecen no existir para otra cosa que seguirlo.