Menos obra pública en Chubut y la que se beneficia es Neuquén

Durante el primer cuatrimestre del año se profundizó el ajuste del gobierno liderado por Mauricio Macri sobre la obra pública de Chubut. El recorte de fondos alcanzó el 23% nominal y el 79% real por la inflación. El panorama es similar en casi toda la Patagonia, y solamente zafó Neuquén por la prioridad otorgada a Vaca Muerta.

Ni siquiera el año electoral hizo que el gobierno de Mauricio Macri le envíe a Chubut una mayor cantidad de fondos para la concreción de la obra pública, sostiene el portal de noticias El Extremo Sur.

Aunque -como hace habitualmente- distribuyó de manera inequitativa las inversiones entre las diferentes provincias, en abril casi toda la Patagonia se vio afectada por igual, con la única excepción de Neuquén.

La provincia gobernada por Omar Gutiérrez logró escapar en parte a la tijera del ajuste.

La Asociación Argentina de Presupuesto y Administración Financiera Pública (ASAP) dio a conocer los datos de la Inversión real directa y las transferencias de capital a provincias correspondientes al primer cuatrimestre de 2019.

Tal como ya viene sucediendo en los últimos dos años de modo consecutivo, los fondos destinados a la obra pública de Chubut siguen en franco retroceso; situación que se ahondó con la política de "déficit cero" acordada por Macri con el FMI el año pasado pero que en la práctica se inició con anterioridad.

MENOS DE 160 MILLONES

Entre enero y abril, Nación le recortó a Chubut un total de 164 millones de pesos. El descenso implica una caída del 23% nominal respecto del mismo período del 2018. Pasó de 709 millones de pesos el año pasado a solamente 545 millones este 2019.

Si a este panorama de ajuste se le agregan los efectos de la inflación (55,7% interanual según el INDEC), el recorte implica un 78,8% menos de dineros destinados por la Administración de Cambiemos para la provincia.

La secuencia a lo largo de los primeros cuatro meses de cada año de la gestión macrista nacional revela que en 2016 destinó 399 millones de pesos para la obra pública chubutense, los aumentó a 800 millones en 2017 (+100% nominal) y los hizo descender a los 709 millones en 2018 (-11,4%).

Finalmente, los llevó a los 545 millones de pesos en el primer cuatrimestre de este 2019 (-23,1%).

EL PATO DE LA BODA

El mismo ajuste que padece Chubut se trasladó al resto de las provincias patagónicas, con la señalada excepción de Neuquén que recibe los beneficios de la prioridad que el macrismo le otorga a la obra pública vinculada a la explotación de Vaca Muerta.

De conjunto, en la Patagonia los fondos nacionales decrecieron en el primer cuatrimestre del año 11,5% de manera nominal y 67,2% de manera real (contemplando la inflación). Esa merma se suma a la producida en el mismo período de 2018, cuando la retracción cuatrimestral fue del 17,7% nominal y del 43,7% real.

Las cinco provincias patagónicas pasaron de recibir 2.250 millones de pesos en 2016 a los 4.109 millones de 2017, para luego decrecer a 3.380 millones de pesos en 2018 y volver a caer en 2019 a los 2.992 millones.

LAS MAS AFECTADAS

Más allá del descripto panorama de Chubut, las dos provincias más afectadas por los recortes en la región fueron Santa Cruz y Río Negro, con ritmos decrecientes que casi se emparejaron de manera cuatrimestral.

En Santa Cruz los fondos nacionales para obra pública cayeron este año 60% nominal y 115,6% real como consecuencia de la inflación; mientras que en Río Negro la merma fue del 38,4% nominal y 94,1% real.

En el otro extremo se posicionó la provincia de Neuquén, que se benefició de la política macrista para impulsar el desarrollo del fracking en Vaca Muerta. De los 475 millones pesos destinados en el primer cuatrimestre de 2016, saltó a los 712 millones en 2017, volvió a crecer en 2018 a los 814 millones y este año alcanzó los 1.031 millones de pesos para la obra pública. Esa secuencia significó que este 2019 tuviera 26,7% de aumento nominal, pese a que por la alta inflación tuvo una merma de 29% real.

Finalmente, el caso de Tierra del Fuego muestra de manera contundente la utilización de los fondos para la obra pública como herramienta electoral, ya que en los años de votaciones los envíos suben y aquellos en los que no se concurre a las urnas los flujos de inversiones decaen.

De los 227 millones de pesos cuatrimestrales de 2016, pasó a 554 millones en 2017 para retroceder a los 469 millones en 2018 y subir a los 620 millones de pesos este año; variación que significó actualmente un crecimiento nominal del 32,2% y una retracción real del 23,5%.

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