Nancy Regina, inquieta, deportista y soñadora

Nació en Córdoba y se radicó en Villa María. Es madre de cuatro jóvenes. Fue bohemia hasta que encontró en el vóley su pasión por los deportes. Se graduó como abanderada en el Instituto de Educación Física. En su pueblo organizó el circuito del semillero del vóley. Y esa idea la aplicó como fundadora y primera presidenta de la Asociación de Vóleibol de Comodoro Rivadavia. Fue triatleta y promotora de las pruebas combinadas que en la actualidad tienen a Moira Miranda como máxima exponente. Además de las carreras de calle, apuesta por eventos a beneficio como el de mañana, donde la mujer tiene un rol exclusivo. Lo suyo, "es trabajo y buscarle el detalle a eso que cuesta", sostiene.

por Angel Romeroa.romero@elpatagonico.netNancy Regina navega en la incertidumbre, porque en la recta final de la 24ª edición de la “Carrera de la Mujer – Día de la Madre”, todavía no tiene los cupos de 900 inscriptas confirmadas.Sin embargo, no desespera, cada año y sobre el filo de la carrera la propuesta deportiva y solidaria –que revalida la figura de la mujer y es a beneficio de la lucha contra el cáncer– suma las adhesiones necesarias para llevarla a cabo con éxito una vez más, desde aquel 2004 cuando Regina puso en marcha la carrera por primera vez en el país. Incluso antes que Buenos Aires la tome como propia.“Me mueve la pasión”, sintetiza Nancy, referente del Club de Triatlón Acuarium, primera presidenta y miembro fundadora de la Asociación de Vóley de Comodoro Rivadavia, profesora de educación física y oriunda de la localidad cordobesa de Villa María.Madre de cuatros hijos –tres “Marías” y Lucas– Nancy se reconoce a sí misma como una persona inquieta y soñadora. De hecho, desde pequeña rompió los esquemas de su familia como la segunda de cuatro hermanos.Hoy, en el Día de la Madre, Nancy lo conmemorará sin la presencia de sus hijos, dado que tres de ellos se encuentran en Buenos Aires estudiando. Y una hija –tal vez emulando esa mística bohemia de su madre- se encuentra haciendo sus primeros pasos en Sudáfrica.

LA MIRADA INCLUSIVA “Es trabajo, buscar el detalle a eso que cuesta”, dispara Nancy. Eso fue la que la movilizó, cuando con 24 años y recién casada con Mario Sosa, se subieron al Dogde Polara conducido por su cuñado para venir a establecerse en la capital petrolera, donde en materia de vóley, carreras de calle y pruebas combinadas estaba todo por hacer.“Hace 20 años atrás éramos todos tan jóvenes y le metíamos mucha pilas a lo que hacíamos. Y a lo largo de ese camino hubo mucha gente que hizo su aporte, desde el ‘Chino’ Encina con su camioneta, hasta las reuniones en casa para organizar el vóleibol de la ciudad junto a dirigentes que luego continuaron al frente del vóley como Gustavo Rasgido o Juan Carlos Zamora. Siempre estuvimos (Mario Sosa y ella) vinculados a dirigentes de diversos deportes”, comenta.Era 1985, Nancy y Mario Sosa llegaban a Comodoro Rivadavia con la experiencia a sus espaldas de haber formado las inferiores del vóley en Villa María. Ambos se habían conocido en el deporte de red y apostaron por promoverlo en la capital petrolera.“Hemos sido deportistas con Mario, y yo en particular vengo de trabajar en comedores escolares para la provincia de Córdoba, donde con un presupuesto para 40 personas tenías que hacer comer a 100. Entonces una desde la experiencia fue trabajando con gente que carecía de recursos. De hecho, mi mamá trabajaba limpiando casas –hasta que logró poner un kiosco que nosotros atendíamos- y mi papá es carpintero. Y todo el sacrificio fue en pos de que tengamos la mejor educación. Siempre lo tuve claro”, reafirma.“La movida del vóley”, prendió en la ciudad y Nancy se convirtió en parte fundadora y primera presidenta de la Asociación de ese deporte en 1985. Incluso llegó a ser referente para la zona Patagonia.“Yo era la encargada de recorrer la región y censar a los árbitros para que la cosa tenga más seriedad. Y en un principio hubo un poco de resistencia porque era algo nuevo que se comenzaba a gestar”, recuerda.Ya para ese entonces, Nancy y Mario se repartían las tareas entre la crianza de los niños, sus trabajos particulares –Regina como docente en el CUP- y la apuesta por mantenerse en movimiento, porque ambos se reconocen ‘inquietos’.“Llegó un momento que por estar tan vinculados a la promoción del deporte – ya sea como promotores o mi marido como médico en los festivales de boxeo- que lo convocaron a Mario para irse de gira por Europa un mes con la Selección Nacional de Vóley como cuerpo médico, y le dijimos que no, porque teníamos que atender a nuestra familia”, remarca.

SUMAREl vóley les quedó chico, y sumaron el padel como actividad. Y de ahí se dieron cuenta que hacía falta carreras de calle. En especial porque en Comodoro se comenzaba a dar el fenómeno del running.Ese fue el escalón previo para el triatlón, donde Nancy no solo le puso la faz organizativa, sino fue la primera mujer de Comodoro en competir. Llegando a ser campeona sudamericana en Triatlón el 29 de mayo del 99, con una marca de 1h23’’.“Con la posibilidad de armar el club, supimos potenciar los deportes. Y estar permanentemente innovando. Porque en definitiva se trata de eso: de cambiar realidades. Y cuando viajamos por el triatlón y vimos tantas cosas lindas afuera, nos dijimos ‘vamos a llevar esto a Comodoro’ y lo hicimos de a poco”, expresa.Este día la encuentra a Nancy en su rol de organizadora de la Carrera de la Muejr – Especial Día de la Madre, no es una competencia común, dentro de ella está la chance de recaudar fondos que luego la Liga de lucha contra el Cáncer dispondrá para estudios de mamografías para mujeres de bajos recursos. De manera de poder detectarlo a tiempo.No es la única carrera, si bien también hacen en homenaje a empresas. También llevan adelantes pruebas abiertas y gratuitas como la Carrera de la CGT y la de la Universidad, u otras en diferentes locaciones para revalorizar el lugar donde se realizan y a muchas personas que a partir de allí se descubrieron con capacidades para las pruebas combinadas, correr o disfrutar de actividades al aire libre.

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