Paillamán llegó malherido y no alcanzó a decir quién lo apuñaló

Matías Paillamán, el hombre de 29 años fallecido en el Hospital Regional, presentaba una herida de arma blanca en el intercostal izquierdo. Como pudo, llegó a pie hasta la Seccional Séptima, donde se desvaneció sin alcanzar a decir quién lo había atacado. Su madre sospecha de la pareja del joven. En la casa que compartían en el barrio Máximo Abásolo había manchas de sangre y la Brigada de Investigaciones trata de determinar quién lo asesinó.

La División Policial de Investigaciones (DPI) está al frente de la causa por el sexto homicidio registrado este año en Comodoro Rivadavia. Matías Alejandro Paillamán tenía 29 años, estaba en pareja y tenía un hijo de unos siete meses. Alquilaba una casa en la calle Huergo al 4500, en diagonal a la Comisaría Séptima.

Si bien estaba desocupado en el último tiempo realizaba changas.

El martes alrededor de las 17:30, el hombre caminó malherido unos metros y llegó hasta la guardia policial. Tenía una puñalada a la altura del intercostal izquierdo y se desvaneció. Los efectivos llamaron a la ambulancia y fue trasladado de urgencia al Hospital Regional.

Se pensaba que era una lesión leve, pero su salud se complicó por una hemorragia interna. Los médicos lo intervinieron quirúrgicamente y falleció cerca de las 10 del miércoles.

De acuerdo a fuentes de la investigación a las que accedió El Patagónico, ua durante la madrugada de ayer la madre de Matías le dijo a la policía que la pareja de su hijo “en varias ocasiones lo ha intentado agredir físicamente con armas blancas”.

Mientras tanto, el propietario del inquilinato confirmó que Paillamán alquila un departamento junto a su pareja y la criatura.

Con la respectiva orden judicial, los investigadores inspeccionaron la casa y levantaron rastros de sangre en la puerta del departamento. Sin embargo, no encontraron a la mujer y el bebé en la vivienda.

La investigación del asesinato de Paillamán se centra por estas horas en la toma de testimonios a habitantes del sector y en el levantamiento de registros de cámaras de seguridad. Se trata de establecer quién estuvo con la víctima en sus últimas horas de vida en el departamento de la calle Huergo.

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