Patagónicas viajaron a China y a la vuelta no las controlaron

Laura Pérez y Viviana Herrara viajaron a China en plena expansión del coronavirus, a los pocos días comenzaron las cuarentenas masivas y las calles vacías comenzaron a preocuparlas, luego de enteradas de la información comprendieron la gravedad del asunto y a los pocos días volvieron al país en dónde no fueron controladas en ningún aeropuerto pese a conocerse la procedencia de los viajantes.

Dos jóvenes de Cipolletti viajaron el 21 de enero a China y pocos días después se enteraron de la expansión del coronavirus cuando comenzaron a ver las calles desiertas del gigante asiático, según detallaron al diario de Río Negro, el escenario parecía de una película de terror.

Laura Pérez y Viviana Herrera viajaron junta a una comitiva de argentinos que pensaban conocer las maravillas de un país con historia milenaria, pero el escenario al que se enfrentaron estaba lejos del viaje que habían soñado y planificado.

El 22 de enero la delegación recibió dos fuertes noticias, la del virus, que ya se había cobrado varias vidas y que el Año Nuevo Chino, una de las fiestas más populares del mundo, se había suspendido.

“Cuando llegamos escuchamos que algo había, pero no se hablaba de una epidemia y nosotros no teníamos acceso a la información”, detalló Herrera sobre la experiencia vivida en China y el poco acceso a fuentes informativas, pese a que el virus ya estaba en plena expansión.

Pero lo más sorprendente no fue lo que sucedió en Asia, si no a su llegada al aeropuerto internacional de Ezeiza “me llamó la atención que no nos hicieran ningún control, cuando llegamos a Ezeiza. Yo viajé con barbijo y nadie de la tripulación me preguntó nada. En Neuquén tampoco. No sé si ahora lo estarán haciendo, pero en ese momento, nada”, agregó Pérez sobre los nulos controles al entrar al país el 1 de febrero.

Por recomendación de una cónsul de Shanghai y por propia decisión no mantuvieron contactos por fuera de sus entornos familiares. Viviana se quedó sola en Buenos Aires cinco días antes de regresar y María Laura solo tuvo contacto con su pareja y su hijo. Un infectólogo de Buenos Aires les recomendó que eviten el contacto con otras personas y que fueran a una guardia ante cualquier síntoma. No fue necesario: ni las cipoleñas, ni el resto de la delegación registraron alguno de los síntomas de la enfermedad.

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