El cuadro se inició en 2017, tras una lesión en la columna que derivó en múltiples tratamientos e intervenciones quirúrgicas que no lograron revertir el dolor persistente. Con el paso del tiempo, su movilidad se redujo de forma significativa. “Paso gran parte del tiempo en silla de ruedas; a veces puedo caminar con bastón”, explicó.
Entre los diagnósticos que recibió se encuentra la espondilitis anquilosante, una enfermedad inflamatoria crónica que compromete la columna vertebral y genera un desgaste físico constante. “Sin la medicación no puedo estar ni sentada ni parada”, relató. Desde entonces, depende de morfina para poder atravesar el dolor y mantener una mínima calidad de vida.
Pérez Botel cuenta con Certificado Único de Discapacidad y desde hace casi dos años inició el trámite para acceder a una pensión por discapacidad, con el objetivo de cubrir los costos de su tratamiento. Sin embargo, el expediente aún no registró avances. También solicitó cobertura de PAMI, pero el pedido fue rechazado tras una evaluación que, según manifestó, no contempló la totalidad de sus estudios médicos.
La enfermedad también modificó de manera drástica su realidad laboral. Durante años sostuvo jornadas extensas en una radio de la ciudad, pero hoy solo puede realizar tareas limitadas. “Antes trabajaba hasta 12 horas por día. Ahora hago lo que puedo”, expresó, y señaló que la disminución de ingresos agravó su situación económica.
Si bien recibió un subsidio provincial, agradeció el acompañamiento pero aclaró que resulta insuficiente frente a los gastos mensuales que debe afrontar. Actualmente continúa su seguimiento con un neurocirujano en el ámbito privado, ante la falta de especialistas disponibles en el sistema público, lo que representa un costo difícil de sostener. Además, indicó que no le fueron indicadas sesiones de kinesiología, fundamentales para recuperar movilidad.
A lo largo de su vida, Marina mantuvo un fuerte compromiso comunitario, acompañando a familias y niños en distintos barrios de Comodoro Rivadavia, como en la capilla El Nazareno del barrio Balcón del Paraíso. Hoy transita este proceso con una red de contención limitada y viviendo sola.
“El dolor es desgarrador y agota mucho, física y emocionalmente”, afirmó. Ante este panorama, realizó un pedido solidario para reunir los fondos necesarios para la próxima compra de su medicación. “Mi enfermedad no se detiene y el tratamiento tampoco. Por eso este pedido es un SOS”, concluyó.
Cómo colaborar
Quienes deseen acompañar pueden hacerlo a través del alias informado por Marina:
Alias: mar.cielo.79