Por expresas directivas judiciales, se allanaron cuatro domicilios en ese mismo sector urbano (departamentos en edificios monoblocks) y otro en el barrio Jardín. En este contexto, se encontró un arma de fuego de grueso calibre que habría utilizado el homicida, el cual hasta entrada la tarde noche continuaba prófugo y era intensamente buscado, trascendiendo que se trata de un individuo de menos de 25 años que respondería a las iniciales L.P.
En total son dos las armas secuestradas y la primera de ellas -una pistola calibre 9 milímetros- fue encontrada junto al cuerpo de la víctima fatal, Ulises Olima, pudiéndose saber más tarde que fue acribillado de cinco balazos.
Vale recordar que el nuevo caso policial se produjo alrededor de las 7 de la mañana y se circunscribe a un enfrentamiento armado por causas que se tratan de establecer.
Olima, de 21años, conducía una moto de mediana cilindrada por una de las calles de circunvalación de los edificios que conforman el barrio 2 de Abril, acompañado por otro joven. Tras ser herido mortalmente, pudo avanzar un centenar de metros, hasta que se desvaneció y la moto quedó apoyada en una camioneta estacionada en el lugar.
Vecinos que residen en ese sector revelaron a medios periodísticos que escucharon al menos ocho detonaciones, pero ninguno de los balazos habría alcanzado al acompañante del motociclista.
Las fuentes policiales consultadas por El Patagónico precisaron que el arma del hasta ahora único sospechoso fue hallada en uno de los departamentos del populoso barrio donde ocurrió el hecho de sangre que en el curso de los últimos años viene siendo epicentro de violentos incidentes, en muchos casos con uso de armas de fuego.