Cerca de 20 policías de Quilmes fueron a una vivienda situada en Villa Los Álamos a realizar una fiesta que incluía a un grupo de jóvenes quienes les sacaron la ropa y sus armas e hicieron que las coloquen todas juntas en un lugar.
Los oficiales accedieron al pedido y en medio del encuentro, entraron delincuentes armados y les robaron todas sus pertenencias, entre ellas armas, municiones y sus uniformes. Los efectivos, en ropa interior, no quisieron dirigirse a la comisaría donde trabajaban y fueron a otra.
Luego, se animaron a hablar en su seccional y cambiaron la versión de los hechos, indicando que la "fiesta" se trató de un encuentro íntimo con amigos y familiares, asegurando que eran solo solo efectivos y que sólo se perdió un arma, aduciendo no saber en qué circunstancias ocurrió. El caso quedó caratulado como "hurto o extravío".