La medida comenzó miércoles y fue creciendo en las últimas horas. Los internos - de los pabellones 2 y 3 - de la Alcaidía Policial denuncian que están hacinados por la sobrepoblación y reclaman por “las requisas” que se ejercen en el lugar, “las comidas” diarias, “atención médica” y “accesos a las visitas familiares”, entre otros puntos.
Los mismos presentaron un habeas corpus que fue tomado por la Oficina Judicial. “Es algo que fue totalmente desmentido”, aseguró este viernes el jefe de Alcaldía, Diego Ruhmling, en contacto con El Patagónico. “No veo ninguna irregularidad y trabajamos siempre ajustados a derecho” aseveró.
El jefe policial atribuye que la medida de fuerza suele ser particular sobre todo en estas fechas. “Hay antecedentes y tenemos experiencia, siempre para esta fecha presenta cualquier medida y recurso extraordinario para afectar el normal desarrollo del controlador de los internos”.
Sin embargo, Ruhmling expresó que “es un derecho de ellos” el hacer la huelga de hambre y aclaró: “nosotros articulamos protocolos de asistencia médica, con enfermeros que controlen el peso y estado de salud de cada uno ellos”.
Por estos momentos la huelga de hambre continuaba y no se sabía qué actitud iban a tomar con el transcurso de los días. “Son cuestiones para que se dejen de controlar, también lo hacen alterando o dañando las condiciones de detención”, indicó el jefe policial quien describió que los presos con estas medidas “tienen la fantasía que se le dará el arresto domiciliario”.