Quiénes son los futbolistas famosos salpicados por el caso de prostitución VIP en Italia

La investigación de la Justicia de Milán reveló vínculos entre figuras internacionales y una agencia que ofrecía servicios exclusivos, drogas y encuentros privados en entornos de alto nivel.

Una causa judicial que sacude al fútbol europeo puso bajo la lupa a varias figuras reconocidas por su presunta vinculación con una organización que operaba como fachada de servicios VIP en Italia. El expediente, impulsado por el Tribunal de Milán, investiga una red que combinaba fiestas privadas, consumo de sustancias y encuentros con mujeres en un esquema que habría movido cifras millonarias.

El caso tomó notoriedad tras la incautación de más de 1,2 millones de euros por parte de las autoridades, lo que permitió avanzar sobre una estructura que funcionaba, al menos, desde 2019. A partir de ese procedimiento comenzaron a aparecer nombres de futbolistas que, si bien no están formalmente acusados, habrían tenido algún tipo de contacto con la empresa investigada, principalmente a través de redes sociales.

La firma, que operaba bajo el perfil de Instagram “Madeluxuryconcierge”, mostraba en sus publicaciones a deportistas de élite y promocionaba paquetes que incluían cenas en restaurantes exclusivos, estadías en hoteles de lujo y experiencias nocturnas en destinos como Milán o Mykonos. Esa exposición pública fue clave para reconstruir parte de los vínculos, aunque luego muchos de esos contenidos fueron eliminados.

Entre los jugadores mencionados aparecen Dean Huijsen, actualmente en el Real Madrid; Victor Osimhen, con presente en el Galatasaray; y otros futbolistas que militan o militaron en la Serie A como Andrea Pinamonti, Alessandro Bastoni, Gianluca Scamacca, Rafael Leao, Luca Pellegrini, Matteo Cancellieri, Alessandro Buongiorno, Samuele Ricci, Ricardo Calafiori, Jan Biseck, Raoul Bellanova y Daniel Maldini.

Incluso el exdelantero inglés Wayne Rooney fue fotografiado junto a uno de los presuntos responsables de la organización.

Pese a la difusión de esos nombres, la Justicia mantiene bajo estricta reserva la identidad de los clientes y no hay confirmación sobre qué tipo de servicios habrían contratado. En ese contexto, las imágenes viralizadas y los registros digitales funcionan como indicios, pero no como pruebas concluyentes dentro del expediente.

La investigación, encabezada por la fiscal adjunta Bruna Albertini junto a la Policía Económica y Financiera, también expuso el funcionamiento interno de la red. Según los documentos judiciales, más de un centenar de mujeres participaban del sistema, recibiendo una parte de las ganancias y cubriendo ciertos costos operativos.

Además de los encuentros, la organización ofrecía sustancias recreativas como el óxido nitroso, conocido como “gas de la risa”. Las escuchas telefónicas incorporadas a la causa reflejan pedidos concretos durante las reuniones: “Estamos en el Duca, en Me Milan, necesitamos globos. Estoy con...”, se oye en una conversación. La respuesta fue inmediata: “De acuerdo, enviaré a alguien”.

Uno de los testimonios más contundentes también dejó en evidencia la continuidad del negocio incluso durante la pandemia: “Trabajábamos casi todas las noches, incluso durante el confinamiento”. Esa declaración refuerza la hipótesis de una estructura aceitada, con logística suficiente para sostener la actividad en contextos restrictivos.

En el marco de la causa ya fueron detenidos Emanuele Buttini, Deborah Ronchi y otros dos colaboradores, acusados de promover y explotar la prostitución, además de lavado de dinero. Todos permanecen bajo arresto domiciliario mientras avanza un proceso que podría escalar aún más y comprometer a nuevas figuras del deporte y el espectáculo.

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