“Hay gente que le gusta vivir de lo ajeno”, lamenta Raúl Gallegos, enfermero del Club Huracán y del Sanatorio de la Española. Raúl se levanta todos los días a las 5 para ir a trabajar y recuperar todo lo que perdió en el temporal de 2017.
Ayer a las 10 cuando su esposa regresó con su mascota del veterinario e ingresó a la vivienda, sorprendió a dos delincuentes que intentaban sacar el televisor amurado a la pared. Los ladrones le apuntaron en la cabeza con una escopeta antes de escapar. Se subieron a un Fiat Palio de color gris que habían dejado estacionado en Tripulación Gandul casi Chile del barrio Pueyrredón.
En el lugar del robo intervino personal policial de la Seccional Tercera y de la Brigada de Investigaciones, pero los ladrones lograron huir.
“Le apuntaron en la cabeza y salieron corriendo, tenían el auto en la puerta, se llevaron dinero, y no pudieron llevarse el televisor”, describió Raúl.
La familia Gallegos todavía lucha por recuperarse del temporal del 2017 en el que perdieron hasta una camioneta. “Perdimos todo en la inundación, recién estamos sacando la cabeza del agua, y nos hacen esto”, reclamó Raúl, indignado por la situación.
Viven hace años en el sector, frente al edificio que antes ocupaba la Policía Comunitaria. Dicen los vecinos que gran parte de la cuadra ya ha sido blanco de robos.
Gallegos opinó que la seguridad en la zona es una vergüenza, “una risa, cada vez hay más delincuencia, no puede ser que te roben a las 10 de la mañana, y que te entren los ladrones a tu casa, andan libre a cara descubierta. No veo la policía, teníamos la Policía Comunitaria y nos robaban igual. No hay una mísera cámara de seguridad en el barrio, por lo menos para saber quiénes son los que nos vienen a robar”, cuestionó.
Se preguntó si un trabajador “tiene que ir a la armería a comprarse una pistola y armarse, porque si no hay seguridad vamos a terminar como en la Ley del Oeste. Uno quiere defender lo suyo. Si no lo hace el Estado lo vamos a tener que hacer nosotros. ¿Dónde están los que regulan? No hay nadie. ¿Es peligroso? Más peligroso es no tener nada”, planteó el damnificado en diálogo con Canal 9.