La tucura sapo, conocida popularmente como el “bicho caníbal” por su capacidad de devorarse entre sí cuando escasea el alimento, vuelve a encender las alarmas en Santa Cruz. Este insecto endémico de la Patagonia representa una seria amenaza para la economía regional al alimentarse de cultivos, forrajes y pastizales naturales.
Ante la posibilidad de una nueva temporada crítica, el Consejo Agrario Provincial (CAP) puso en marcha una estrategia de monitoreo y control. El plan incluye tres ejes: la identificación de huevos mediante el relevamiento de orificios en el suelo, la detección de ninfas y adultos cada diez días para estimar la densidad poblacional, y la aplicación temprana de productos autorizados por SENASA a través de motomochilas, pulverizadoras o cebos específicos.
“El control temprano es clave. La prevención comienza con el monitoreo”, subrayó Adrián Suárez, presidente del CAP, quien además destacó la importancia de capacitar y acompañar a los productores rurales.
La tucura sapo puede medir hasta cinco centímetros y, a diferencia de las langostas, no vuela: avanza a los saltos en grandes grupos terrestres. Su comportamiento caníbal, observado en distintos brotes, intensifica la agresividad de la plaga y dificulta su control. Durante las últimas décadas, invasiones masivas en Chubut y Santa Cruz dejaron imágenes virales de campos cubiertos por millones de insectos que arrasaron la vegetación.
Según la investigadora Valeria Fernández Arhex, del CONICET-INTA Bariloche, la especie cumple un rol natural en los ecosistemas, pero cuando la densidad supera las 15 tucuras por metro cuadrado se convierte en plaga. Los estallidos poblacionales se repiten aproximadamente cada tres años y, en casos extremos, alcanzan entre 70 y 150 ejemplares por metro cuadrado. “Las causas aún se investigan, pero suelen estar vinculadas a inviernos secos y la baja acción de enemigos naturales de los huevos, como hongos y bacterias”, explicó.
El CAP advirtió que los productores deben reportar cualquier hallazgo a través de la aplicación Alertas SENASA, al INTA o a las delegaciones provinciales, para coordinar una respuesta inmediata. “Solo con un monitoreo constante podremos proteger los campos y garantizar una producción sustentable en Santa Cruz”, concluyó Suárez.