La decisión de levantar la medida de fuerza se tomó luego de una reunión entre representantes del gremio, autoridades municipales y la Jefatura de Policía, donde se acordó implementar retenes y mayores controles en los recorridos conflictivos.
La drástica medida adoptada este martes a la mañana fue consecuencia de la agresión a un chofer. No fue la primera. Hace largo tiempo que se multiplican los reclamos de los trabajadores del volante por la violencia que cotidianamente viven, o de la que son testigos dentro de las unidades.
El hecho de hoy tuvo lugar alrededor de las 10:30, cuando un conductor de la Línea 1 fue atacado por un pasajero y sufrió cortes en la cara y el hombro. “Sufrió lesiones en el rostro y en el hombro”, explicó Alejandro Quintero, secretario de prensa de la Unión Tranviarios Automotor (UTA).
Además, el gremio denunció que la policía se negó a tomar la denuncia, lo que agravó el malestar entre los trabajadores.
Según el sindicato, los episodios de violencia vienen incrementándose en los últimos meses. El fin de semana, por ejemplo, un conductor fue amenazado con un arma blanca, y poco antes otro chofer sufrió el impacto de una piedra que ingresó al colectivo mientras circulaba. “De casualidad no le rompieron la cabeza, la piedra pasó rozándole”, afirmó Quintero.
Además, el dirigente sostuvo que los trabajadores se sienten “atados de pies y manos”, ya que no pueden intervenir frente a situaciones de robo o agresiones dentro de las unidades. “Muchas veces uno se siente impotente al no poder darles una solución a los compañeros”, destacó.