"Secuestrada por mi tía": Jenny Mavinga en GH

La jugadora se sinceró delante del grupo, repasó los momentos más difíciles de su niñez y compartió cuál es su mayor anhelo.

Jenny Mavinga, oriunda del Congo, África, es una de las nuevas participantes de Gran Hermano Generación Dorada y, tanto en su presentación como dentro de la casa, impactó al compartir los momentos más duros de su historia personal frente al resto de los jugadores.

Antes de cruzar la puerta del reality, la concursante contó qué la llevó a instalarse en el país: “Vine con mi ex. Tengo a Samira y Rubí, mis hijas, de 11 y 15. Lo que extraño, sacando a mis hijas es la joda, porque me encanta”, expresó.

Además, se definió como una mujer de carácter firme, dejando en claro que “es buena persona y no le gusta la suciedad”. Con esa misma seguridad, explicó por qué decidió sumarse al programa: “Quiero entrar a la Casa del Gran Hermano porque creo que lo que voy a dar va a ayudar a muchas mujeres y voy a ganar”.

Ya dentro del juego, profundizó en su pasado y relató episodios estremecedores de su infancia: “Mi mamá murió cuando tenía 4 años. Crecí en casa, en casa, como significa casa de tía, un año, 2 años, casa de tío”.

En ese sentido, recordó uno de los momentos más difíciles de su vida: “A los 7 años fui secuestrada por mi tía materna. Me maltrató como una hija de puta. No sé por qué. Nunca me dio la explicación por qué me hizo eso y hasta los 12 años que me escapé y como que soy una persona que no sabe lo que es el amor familiar o el amor de madre o de padre y es algo que me gustaría tener. Yo sé que esa vida nunca lo voy a tener”, explicó.

Al hablar de su presente, también se mostró reflexiva sobre su rol como madre: “Lo acepté… es doloroso, pero lo acepté y a mis hijas le doy lo que yo quise tener a mi vida, que yo sé que esa vida no lo voy a tener, pero por ellos lo voy a dar. Y me considero buena madre sin tener la experiencia, y hago todo por mis hijas, vivo por mis hijas”, expresó.

Luego, repasó cómo fue su llegada al país: “Vine a Argentina cuando tenía 17 años. Yo me di cuenta de chica y dije ‘voy a cambiar eso’. No importa dónde nací. Ya me cansé de esa vida a los 15 años a la calle. Me fui a trabajar de moza. Después conocí a mi novio, mi marido. Me puse de novia, a los 17 años me vine con él, me casé, tuve dos hijas, 13 años estuve casa y me separé. Después de tres meses conocí a mi actual novio”, detalló.

Con determinación, dejó en claro su forma de encarar la vida: “Toda mi vida luché por cambiar mi historia. Me pusieron fin y solo Dios me puede poner fin. Hasta que tenga los dos pies, manos y ojos, yo voy a seguir luchando para ser quien quiero ser yo”, continuó.

Por último, explicó cuál es el objetivo concreto que la impulsa dentro del reality: “Mi sueño es tener mi propia casa. Hace tres años que compré un terreno, la construí. Hace tres meses la terminé, me mudé y ahora estoy acá. Hice la primera parte y no me alcanzó para hacer la pieza. Me voy a meter a Gran Hermano para cumplir mi sueño, tener mi habitación, mis hijas con cada habitación y por eso estoy acá. Disculpen, pero voy a ganar”.

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