Tomarse un respiro

Maximiliano intenta tomarse un respiro, sabe que hizo mucho para estar donde está. Y ni siquiera la belleza de los bosques patagónicos que rodean a El Bolsón logra calmarlo.

Falta solo un tramo de los 25k del desafío, va a buen ritmo pero el cuerpo pasa factura y hace poco más de media hora que Bossio se encuentra parado, puteando para adentro, de forma literal no lo puede hacer porque se le acaba de trabar la mandíbula.

“La de El Bolsón fue complicada, porque al no tener el músculo del hombro, y al no controlar mi ritmo respiratorio, el cuello se me comenzó a cerrar. Y al abrir más la boca para respirar se me quedó trabada la mandíbula, pero pude terminar la carrera. Yo sabía que era mucho el esfuerzo para estar ahí, y aunque sea gateando iba a llegar. Encima mi sueño es ser ultramaratonista. Pero me había sobre exigido y eso me había jugado en contra”, admite.

Maximiliano espera, relaja y redobla la apuesta, sabe que en ese tramo y más atrás va a aparecer su viejo. Ese será el envión para retomar y completar el desafío.

Después de esa carrera pensé en dejar. Pero correr con mi papá fue un plus motivacional extra. Sabía que solo con mi mentalidad esa carrera no la terminaba. Por eso agradecí tener a mi viejo corriendo conmigo. Ya al Aconcagua fui con otra idea, y la pude disfrutar mucho más”, remarca.

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