Tras su destitución, Peña quedó detenido y deberá declarar ante la Justicia

El Senado aprobó por unanimidad la salida del mandatario paraguayo en medio de la crisis bancaria.

En una jornada histórica que terminó con su destitución y posterior detención, Santiago Peña pasó en cuestión de horas de la presidencia de Paraguay a quedar a disposición de la Justicia, en medio del escándalo por el colapso de Ueno Bank. La Fiscalía pidió su arresto apenas el Senado votó su salida del poder, y el exmandatario fue detenido este mismo viernes por la noche en un barrio residencial de Asunción, a unos 20 minutos del Palacio Legislativo. Sin embargo, antes de la medianoche fue trasladado al Regimiento Escolta Presidencial por su seguridad.

A las 18.21, cuando en el Senado de Paraguay había 29 legisladores anotados para hablar, el aún presidente, Santiago Peña, se despidió: “Presenté mi renuncia para evitar más daño al país y contribuir a devolverle la tranquilidad al Paraguay. No quiero que mi presencia sea motivo de mayor división o inestabilidad. Me despido con gratitud, sin desconocer la angustia de quienes hoy esperan respuestas”.

Finalmente, a las 18.51, el Senado votó la destitución de Peña por unanimidad de los 44 legisladores presentes, luego de que el senador Carlos Núñez exigiera acelerar la votación: “No podemos estar un minuto más gobernados por este delincuente”.

“Conforme al resultado de la votación, se declara culpable al acusado Santiago Peña Palacios del cargo de mal desempeño de sus funciones y, por lo tanto, se lo separa de pleno derecho del cargo de presidente de la República del Paraguay”, dijo el presidente del Senado, Basilio Núñez.

Minutos antes de las 19, Peña dejó de ser el presidente de Paraguay. De hecho, nadie esperaba que fuera otro el resultado ya que, desde la mañana, no hubo una sola palabra de apoyo. Hubo alrededor de 70 discursos, pero ninguno lo defendió.

La caída política tuvo una consecuencia judicial inmediata. Apenas consumada la destitución, la Fiscalía pidió la detención del expresidente, que fue arrestado esa misma noche en un barrio residencial de Asunción, a unos 20 minutos del Palacio Legislativo. La noticia corrió como un rayo por los pasillos del Congreso y llegó hasta la plaza donde los manifestantes celebraban su salida del poder. En cuestión de horas, Peña había pasado de ocupar la presidencia a quedar a disposición de la Justicia.

La vorágine de hechos continuó. Y como dice el dicho, “a rey muerto, rey puesto”. Cinco minutos después de terminada la reunión en Senadores ya estaba convocada la bicameral para la sucesión en cabeza de Hércules Pedro Alliana.

Fue el fin de una jornada extensa que empezó por la mañana, cuando 44 senadores se sentaron para dar quórum y empezar la histórica jornada del juicio político. “El primer deber de un gobernante es mirar la suerte de los más desprotegidos. Inclino también mi frente ante la patria, ante los héroes que lucharon con sangre”, fueron sus primeras palabras.

“A los ciudadanos que son víctimas de este descalabro financiero serán compensados plenamente. Ordeno que se tomen las medidas necesarias para que se compense a los más desprotegidos”, dijo sentado en el centro del estrado de la bicameral, ya con la banda presidencial colocada.

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