Zulma Amed se reconoció ser autora de defraudación ante la utilización de tarjetas de débito y también de defraudación por administración fraudulenta.
Por ello fue condenada a la pena de tres años de prisión en suspenso, inhabilitación especial por el mismo tiempo para desempeñarse en cargos públicos y costas del proceso. En tanto que fue sobreseída por otros dos hechos que afectaron a ancianos del hogar, respecto de los cuales pudo desvincularse.
Amed aceptó su responsabilidad en relación a dos hechos: el primero consistió en apropiarse de la tarjeta de débito de uno de los ancianos y con ella realizar una extracción de mil pesos en el cajero automático de Trevelin, sin entregar nunca el dinero obtenido, esto ocurrió en abril de 2014.
El segundo de los hechos ocurrió entre enero de 2007 y julio de 2013 en relación al cobro de las jubilaciones de los ancianos que ocupaban los monoambientes, la compra de medicamentos y la administración del dinero sobrante. En relación a este legajo se estima un perjuicio para cuatro damnificados de alrededor de trescientos mil pesos.
Según indicó el Ministerio Público Fiscal la imputada fue declarada penalmente responsable y condenada a la pena de tres años de prisión en suspenso. Durante ese plazo estará inhabilitada para desempeñarse en cargos públicos. También se le prohibió el contacto con el Hogar de ancianos, con las víctimas y sus familiares. También deberá afrontar los costos del proceso penal.