Se trata de la Librería Karmina, ubicada en la céntrica avenida San Martín al 163 que fuera fundada en 1977 por el matrimonio conformado por Enzo Fontana y Rosa Vega, vecinos ya fallecidos que eran oriundos de Rosario y Catamarca.
Al igual que otros emprendimientos privados, esta librería que quedó bajo responsabilidad de los hijos de ese matrimonio, Pablo Alesia y Vanina, soportó estoicamente los avatares económicos, sobre todo de las dos últimas décadas y hace pocos años las restricciones que impuso la extensa pandemia del Coronavirus.
Pero ya era imposible que tuviera continuidad por la sucesión de otros factores, como ser el avance de la tecnología y la conectividad que redujeron la venta de libros.
Además, sus costos igualmente se vienen incrementando desde hace varios años y ahora se dispararon sin control por la política neoliberal del nuevo gobierno nacional que relega a un bajo plano la promoción de la cultura.
Mucho tiempo atrás el volumen de ventas era considerable y, a modo de ejemplo, diariamente se recibían varias cajas de libros de textos escolares, pero eso ya es del pasado y las pocas encomiendas que llegaron el curso de los últimos días ni
siquiera fueron abiertas y fueron devueltas a las editoriales
Los hermanos Fontana buscaron todas las alternativas para seguir con el legado de sus padres, pero las cuentas no cerraban por los gastos de fletes, caída de ventas e incremento del alquiler.
Hasta llegaron a pensar que era más redituable cambiarse al rubro de las vinotecas, pero optarán por otros proyectos que no dieron a conocer por el momento.
En tanto, el stock de libros nuevos y antiguos que quedan en sus estanterías será difícil de vender, aun cuando los promocionen a un cincuenta por ciento de su valor e incluso en la vereda se colocaron ofertas de revistas y pequeños manuales por el valor de solo cien pesos.
En el interior hay material bibliográfico de diferentes géneros y hasta partituras de música que las nuevas generaciones no compran porque las obtenerse gratuitamente por internet para ser fotocopiadas.
Revisando los stand, este medio incluso encontró un libro editado en el año 1962 referido a los uniformes militares, el cual incluye fotografías y descripciones históricas de cada uno de ellos. Es una de las tantas reliquias almacenadas y tiene un valor promocional de 20 mil pesos, pero ya no hay gente que se interese en ese tipo de colecciones.
Los Fontana procuraron aliviar la tristeza que los embarga el cierre de la librería con un acto de despedida que tuvo lugar a mediados de esta semana, acompañados por amistades y personas vinculadas al ámbito cultural.
Hubo palabras alusivas y también la actuación en la vereda de la banda de rock “Los Óxidos” y de un adolecente que es referente del mismo género musical, de nombre Luis Alberto.
A partir de la semana próxima, en la ciudad del Gorosito solo quedarán dos librerías y seguramente el panorama para ellas será igualmente difícil.
Karmina será un recuerdo plasmado en la historia de la ciudad a partir del sábado. El material bibliográfico remanente se venderá a través de redes sociales y su desaparición será como el cierre de un libro.