Trump indultará a un sheriff emblema del racismo

Admitió que piensa otorgar un indulto al sheriff Joe Arpaio, emblema del racismo contra los inmigrantes en Arizona, condenado por desacato en julio último por una jueza federal tras negarse a cumplir una sentencia en la que otro juez lo obligaba a dejar de detener personas por el color de su piel para ver si son inmigrantes irregulares.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cargó nuevamente contra los medios de comunicación, a los que acusó de manipular sus comentarios sobre la violencia racista ocurridos en Charlottesville, en un provocador discurso anteanoche en Phoenix, en el que vaticinó el fin del Nafta, y adelantó la posibilidad de indultar a un sheriff emblema del racismo.
El lenguaje incendiario del mandatario se vio reflejado fuera del Centro de Convenciones de Phoenix, en las calles, en los gases lacrimógenos que lanzó la Policía contra un grupo pequeño de manifestantes opositores, que se quedó hasta entrada la noche allí, para repudiar lo que consideraron fue una nueva reivindicación de grupos supremacistas blancos por parte de Trump.
La Policía reprimió con gases y balas de goma, según denunciaron los manifestantes y mostraron las cámaras de la cadena de noticias CNN.
La tensión llegó a tal nivel que ayer Trump intentó dar un giro y llamar a la unidad nacional.
En un tono más calmo y con un discurso más medido, habló frente a la convención de la Legión Americana, la mayor organización estadounidense de veteranos de guerra, en la ciudad de Reno, estado de Nevada.
"Es tiempo de sanar las heridas que nos dividen y buscar una nueva unidad basada en los valores comunes que nos unen", aseguró un Trump más conciliador y menos vehemente de lo que se vio anteanoche en Phoenix, Arizona.
Además, apeló a un patriotismo representado en "en una única y gran bandera" -en contraposición a la bandera confederada que quedó en el centro del debate nacional sobre racismo- y destacó que los estadounidenses no se definen ni por "el salario" ni por "la ideología" ni por "el partido político" al que pertenecen, sino por la "humanidad" y "la ciudadanía" que comparten.
Muy distinto fue su discurso de anteanoche.
Frente a un auditorio de simpatizantes, el mandatario habló de todo, pero se detuvo en la violencia racial de hace dos semanas en Charlottesville, Virginia, y su apoyo a grupos neonazis, una posición que desató críticas de líderes de su propio partido y el rechazo del mundo de los negocios, e incluso renuncias en sus consejos asesores de empresarios, que se vio obligado a disolver.

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