Un hombre murió mientras trabajaba y la empresa le siguió pidiendo tareas

Un programador de 32 años murió en China mientras trabajaba desde su casa. Durante la reanimación y horas después, la empresa le siguió enviando mensajes laborales.

La escena parece escrita por una sátira cruel del mundo moderno, pero ocurrió de verdad. Gao Guanghui, programador chino de 32 años, murió mientras trabajaba desde su casa un sábado por la mañana. Su corazón se detuvo. El chat laboral, no.

El 29 de noviembre, en la ciudad de Guangzhou, Gao se sintió mal frente a la computadora. Se descompensó, se desmayó y su familia llamó de urgencia a una ambulancia. En el hospital intentaron reanimarlo durante horas, sin éxito. Los médicos declararon su muerte clínica cerca del mediodía. La causa: paro cardiorrespiratorio súbito, con sospecha de síndrome de Adams-Stokes, una afección vinculada a arritmias graves.

Mientras los médicos luchaban por salvarle la vida, alguien lo agregó a un grupo técnico de la empresa en WeChat. Los mensajes empezaron a llegar. "¿Podés ver este pedido?", escribió un compañero. Ocho horas después de su muerte, otro mensaje insistió: "El lunes temprano hay una tarea urgente. Hoy no pasó la verificación, hay que corregir esto".

El historial digital no dejó lugar a dudas. Ese mismo día, Gao ingresó al sistema corporativo al menos cinco veces. Incluso cuando salió rumbo al hospital, creyó que no era grave y pidió llevar su computadora "por si hacía falta trabajar".

La familia sostuvo que Gao vivía bajo presión constante. Jornadas largas, cenas obligadas con clientes, múltiples roles al mismo tiempo: programador, gestor, soporte posventa. En noviembre, varios días regresó a su casa cerca de la medianoche. El descanso, en los hechos, no existía.

Tras la muerte, el trato de la empresa profundizó la indignación. Dos semanas después, iniciaron el trámite de baja laboral. Enviaron sus pertenencias personales en una caja mal armada, con objetos rotos y otros directamente descartados. Entre los libros devueltos apareció uno con un título tan irónico como doloroso: "Felicitaciones, sos supervisor". Parte de sus cosas terminó en la basura.

La esposa de Gao denunció el accionar en redes sociales. Cuando pidió explicaciones, recibió respuestas evasivas. "Se tiró, ya está. ¿Qué querés que hagamos?", le dijeron, según relató.

El caso escaló rápido. Se volvió tendencia en Weibo y reavivó el debate sobre la cultura del sobretrabajo en China, especialmente en el sector tecnológico. Usuarios recordaron que la empresa ya acumulaba denuncias por jornadas excesivas y desprecio por la salud de sus empleados.

La compañía solicitó que la muerte sea reconocida como accidente laboral. Las autoridades de Guangzhou aceptaron el pedido y abrieron una investigación. El resultado todavía no llegó.

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