Un matrimonio levantó a alguien parecido a Santiago que pedía ser llevado a Comodoro

Eduardo Caracciolo Muñoz y Graciela Beatriz González, la pareja de fueguinos que dijeron haber levantado en la Ruta 40, -cerca de Esquel, el 22 de agosto- a un joven que según ellos sería Santiago Maldonado, ratificaron sus dichos el 31 de agosto en la Comisaría Tercera de Río Grande donde dijeron que el muchacho estaba "perdido", que le habían "robado la mochila con el celular y lo habían golpeado".


De acuerdo al testimonio oficial, el joven que la pareja de fueguinos levantó en la Ruta 40, se negó a confesar su nombre cuando el matrimonio se lo preguntó, y agregaron: "tenía lastimaduras en el rostro" y "no era muy coherente en sus dichos".
Eduardo Caraciolo Muñoz, de 61 años y su pareja Graciela Beatriz González Reyes, de 57, explicaron, el 31 de agosto a las 19.30 en la Comisaría Tercera de Río Grande: "le preguntamos cómo se llamaba, pero el joven permaneció callado, sin responder, lo que nos llamó mucho la atención", dijeron.
Muñoz, oriundo de Entre Ríos, contó que el 1 de julio iniciaron un viaje junto a su pareja, a bordo de una camioneta Mercedes Benz Sprinter de color blanco, con la que recorrieron varias provincias del norte del país hasta descender hacia el sur por la Ruta 40.
El hombre precisó en su testimonio que el 22 de agosto a las 13, a unos 20 kilómetros al sur de Esquel, observaron sobre la banquina a un muchacho haciendo señas.
"¿Me llevan hasta Comodoro?", les solicitó el joven, y Muñoz le contestó que solo podía acercarlo hasta la localidad de Tecka, a lo que el caminante respondió que si no podía ser más "adelante" porque "Tecka es un pueblo chico y los pueblos chicos son malos".
De todos modos, quien después la pareja relacionó con Santiago Maldonado accedió a subir al vehículo y fue descripto por el conductor como alguien que estaba "muy lejos de cualquier ciudad, muy desabrigado, sin mochila, con sus prendas de vestir muy sucias, calzado deteriorado, llevando en sus manos una par de medias colocadas a modo de guantes, y portando una especie de tamboril artesanal".
Muñoz le dijo a la policía que lo "conmovió" el estado del muchacho porque tenía poco abrigo y la temperatura era muy baja y soplaban vientos muy fuertes.
En la conversación que tuvieron en el trayecto, el joven le contó que estaba "perdido", que "nadie lo quería llevar", que "lo habían golpeado y robado la mochila con el celular, que estaba dentro de una campera".
También Muñoz notó que el muchacho tenía "su rostro lastimado en la zona de los ojos y la frente" y que presentaba allí "un enrojecimiento muy notorio como si hubiese tenido colocado por mucho tiempo una antiparra para esquiar".
En la descripción, que efectuó en la comisaría de Río Grande, lo definió como un hombre "de contextura física delgada, muy desmejorado en su aspecto físico, de alrededor de 1,60 a 1,65 metros de estatura, tez blanca y con la particularidad de que tenía la piel muy ajada".
Asimismo tenía "una barba bastante tupida, de mucho tiempo sin afeitar, cabellos largos, pasando la altura de los hombros, un tanto ondulados y muy sucios, color castaño claro; ojos color verde claros, sin cicatrices, tatuajes ni aros a la vista. Y vestía un par de zapatillas acordonadas, color negro, muy rotas y sucias, con la particularidad que no llevaba medias colocadas ya que las mismas las usaba como guantes en sus manos. En la parte superior llevaba colocado un buzo de algodón o similar, color azul, sin capucha".
Según Muñoz, en el viaje le preguntaron si no era "el chico que estaban buscando", pero el muchacho contestó "¿qué chico?" y "le restó importancia al tema", relataron.
Después, explicaron que les contó que "le gustaba la música", que había estado "en el norte del país" y que tenía "28 años", aunque se mostraba "muy pensativo y poco coherente en sus dichos".
Cuando lo dejaron en la entrada a Tecka, el joven los saludó y le dijo al matrimonio que "para mí, moverme de donde estaba hasta acá, es un logro".
Muñoz contó finalmente que el 28 de agosto llegaron a Río Grande, donde reside su pareja, y que mientras miraban televisión, a la noche, ambos coincidieron en que la persona que habían trasladado era "muy similar a Maldonado".
Primero decidieron esperar, pero "comenzaron a atar cabos y a relacionar las características de la persona que vieron en la televisión con el muchacho de la ruta" y decidieron presentarse a declarar.
"No lo puedo precisar con seguridad, pero el parecido del hombre que llevamos con Maldonado es muy llamativo, por lo que se podría tratar de la misma persona", afirmó Muñoz en la declaración policial.

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