Un papá que no ve a su hija desde que comenzó la pandemia

D. A. es otro papá que se animó a contar lo que padece por causa de un Juzgado de Familia de Comodoro, ya que hace dos años y cinco meses que no puede ver a su hija de 7 años por una denuncia que le hizo su expareja.

Según comentó D.A. a El Patagónico, el conflicto con su expareja comenzó en el mes de octubre del 2019. “Arrancó cuando me denunció a mí y a mi actual pareja de que le prendimos fuego su auto; que le entramos a robar en su domicilio y a todo esto comenzaron las restricciones para no poder ver a mi hija”.

En ese lapso, “pasaron de cuatro a cinco meses con un montón de denuncias. Ella solicitó un pedido de divorcio reclamándome casi el 50 por ciento de mi sueldo por ella, por su hija más grande que no es mía, y por mi nena” y agregó que desde esa oportunidad “se quedó con la casa, el auto y demás”.

En marzo de 2020, cuando venció la medida cautelar por la denuncia de su ex pareja, “me hizo una denuncia por abuso. Obviamente la (medida) perimetral se extendió y comenzó la pandemia y de ahí a mi hija no la vi más”. Mientras, “la denuncia por abuso continua; no tienen pruebas. Esa denuncia fue por su hija más grande”.

En el momento de la separación, la pequeña tenía 4 años. “Durante un año hablaba con ella; todo ese tiempo renegando porque no la podía ver; le pedía por favor que la traiga”.

En una oportunidad, D. A. se presentó- a mediados de 2019- en la dependencia policial de Mosconi. Lo hizo con el objetivo de exponer una denuncia por no lograr tener contacto con la menor. “La policía un poco más se me río en la cara y me dijeron que vaya al Juzgado (de Familia)”, señaló el padre.

“Todo comenzó porque mi exmujer se desbarrancó con el auto que era nuestro. Yo lo presenté en el Juzgado de Familia, por consejo del abogado; fui a ver a mi hija; quería saber cómo estaba y de ahí arrancó todo… como que yo fui a amenazarla” contó.

El pasado 13 de febrero, el padre quiso comunicarse con su hija, pero no lo logró. “Me llegó un correo de la obra social, diciendo que a mi hija la están haciendo ver con dos pediatras y un cardiólogo. Le mando un mensaje de texto (a su expareja) para ver qué pasó; para consultarle por qué la estaba haciendo ver y a los dos días me llegó una (nueva) perimetral”.

En la nueva denuncia, según indicó, dice que “la llamé infinidades de veces molestándola; que los vecinos me vieron pasar por su cuadra y teme por su integridad y la de sus hijas”.

En otro tramo de su queja, el hombre describió que “vos vas al Juzgado de Familia y tengo una enciclopedia de denuncias. Hasta los 43 años no tuve ni una multa de tránsito; me la pasé trabajando, en la empresa hace 22 años, sin problemas y de golpe y porrazo soy pirómano, ladrón y un abusador, todo junto en un año. Es una locura”.

En Comodoro los padres son los más denunciados, según indicaron semanas atrás a El Patagónico desde la ONG “Infancia Compartida”.

“Todo el mundo me dice ‘es normal´, pero para mí no es normal que te denuncien de abuso. Es como que esta mujer le agarró la mano a las denuncias y es más… cruzó a mi actual pareja y la ha amenazado de muerte; le ha tirado el auto encima; hemos ido a la Policía. Ya tienen la denuncia y en ningún momento se llegó a nada. No es normal todo esto”, afirmó D. A.

La causa se encuentra en el Juzgado de Familia N°1 de Comodoro, a cargo de María Marta Nieto y hasta ahora el hombre no pudo sanar el vínculo con su hija. A todo esto, cumple todos los meses con la cuota alimentaria para su pequeña.

La última denuncia en su contra se extenderá por dos meses más, en tanto días atrás fue notificado por las autoridades. “La policía ya nos conoce, ya somos frecuentes. `Otra más´, me dice, y le explicó al policía y me levanta los brazos como si fuera una gaviota”.

LA ULTIMA CHARLA CON SU HIJA

“La última vez que hablé con mi hija fue hace un año y medio; los primeros minutos diciendo que soy malo; soy un villano; que le hice daño a su hermanita; que le quemé el auto a su mamá. Después de esos tres minutos le comencé a explicar que yo no soy malo, no soy un villano, que soy su papá que ella me conoce y ella llorando, pobrecita, me dijo que quería verme, que me extraña. Nada. ¿Qué sé yo? Tener paciencia”, opinó el padre con un nudo en la garganta.

“No puede ser que una mujer, por más que esté despechada, vaya, denuncie y me llenen de perimetrales o que me hagan este juicio de abuso. No se investiga nada; es una locura” agregó.

D.A. sostiene que “me ofrecieron un abreviado que es hacerme cargo de algo que no hice para que se vaya a juicio. El abogado me cobró una fortuna; no presentó papeles que tenía que presentar y se llegó a juicio”.

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