Un sacerdote danés, juzgado por posesión de 80.000 imágenes y 2.300 videos pedopornográficos --algunos descargados en su computadora laboral de la parroquia--, declaró ante la Justicia que para él era como “coleccionar estampillas, pero de manera inapropiada”, según consignaron medios locales e internacionales.
Tom Thygesen Frederiksen, de 60 años, reconoció los hechos durante su comparecencia ante el tribunal de Naestved, en el sur de Dinamarca, informó la agencia danesa Ritzau y replicaron diarios locales. “Lamento profundamente lo que hice”, afirmó ante la corte, donde se declaró culpable de posesión y almacenamiento de material de abuso sexual de niños.
De acuerdo con la acusación, unas 700 imágenes fueron clasificadas en la categoría más grave prevista por la legislación danesa, ya que representan escenas de violencia, coerción o presión sobre menores. La investigación determinó que parte del material estaba guardado en dispositivos vinculados a su actividad laboral como pastor luterano, lo que agravó la valoración judicial del caso.
La policía descubrió los archivos durante un allanamiento realizado en mayo de 2024 en su domicilio, luego de recibir una alerta de un servicio internacional de intercambio de archivos que detectó la circulación de contenido ilegal desde una dirección IP asociada al sacerdote. Las autoridades incautaron computadoras, discos duros y otros soportes digitales, que posteriormente fueron peritados por especialistas en delitos informáticos.
Durante el juicio, Frederiksen aseguró que nunca pagó por ese contenido y sostuvo que jamás ha sentido atracción sexual por niños. Admitió, sin embargo, que desarrolló una adicción a la pornografía tras abrir un enlace que contenía “fotos prohibidas”. “Hubo fascinación porque era algo prohibido”, declaró, al intentar explicar el impulso que lo llevó a descargar y conservar semejante volumen de archivos.
El caso generó conmoción en la Iglesia evangélica luterana danesa, de la que el acusado formaba parte. Frederiksen dirigía grupos de acompañamiento pastoral para niños y jóvenes en su parroquia. Tras conocerse la investigación, fue suspendido de sus funciones y posteriormente presentó su renuncia. Las autoridades eclesiásticas indicaron que no existen denuncias por abusos físicos vinculados a él, pero subrayaron que colaboran con la Justicia y revisaron los protocolos internos de protección de menores.
La fiscalía solicitó una pena de seis meses de prisión, según informó Ritzau, en línea con precedentes judiciales daneses en casos de posesión de grandes volúmenes de material de abuso de niños cuando no se acreditan contactos físicos con víctimas. El tribunal deberá ahora determinar la condena y evaluar si corresponde que la pena sea de cumplimiento efectivo.
Dinamarca, como otros países europeos, ha reforzado en los últimos años la cooperación internacional para rastrear redes de intercambio de material pedopornográfico en línea. El caso vuelve a poner el foco en el uso de plataformas digitales para la circulación de este tipo de contenidos y en la responsabilidad de las instituciones que trabajan con menores en la prevención y detección temprana de conductas de riesgo.