Una defensora cuestionó que existiera abuso sexual porque la víctima era obesa

Uno de los aspectos más llamativos del juicio fue la argumentación de la defensora pública María Angélica Leyba, quien en defensa del imputado sostuvo que no hubo abuso sexual y afirmó: "estamos analizando un hecho de abuso sexual de una mujer obesa" y cuestionó que su defendido, de menor porte, pudiera arrancarle la calza a la víctima. El tribunal absolvió al imputado.

Los argumentos de la defensora oficial durante el juicio oral por abuso sexual, desarrollado en los tribunales de Puerto Madryn, causaron un gran revuelo en la comunidad, aunque no fueron decisivos en la resolución del tribunal integrado por las juezas Patricia Reyes, Marcela Pérez y Patricia Asaro.

Según la investigación judicial el delito contra la integridad sexual ocurrió en 2016 cuando la víctima estaba en su domicilio y se presentó su expareja y padre de su hijo. Luego de una discusión, el hombre llevó por la fuerza a la mujer hasta el dormitorio y la obligó a mantener relaciones sexuales, según la denuncia de la víctima.

Los exámenes forenses dieron resultado positivo y el caso fue calificado como abuso sexual con acceso carnal por parte de la Fiscalía.

Durante el debate la defensora pública, María Angélica Leyba, afirmó que fue una relación sexual consentida y por lo tanto no había delito.

El dato singular del caso que se conoció en la audiencia de ayer fue que la defensora cuestionó la veracidad de los hechos denunciados y expuso: “no es a los fines hacer una acción discriminatoria ni es mi ánimo ofender la intimidad de la señora. Tenemos que trabajar sobre hechos reales y no con sentimentalismos. Lo que voy a decir la señora fiscal lo puede acreditar: estamos analizando un hecho de abuso sexual de una mujer obesa”.

Aclaró: “eso no es ofensivo ni creo que la fiscal se pueda sentir agraviada si se lo digo a la víctima. Dice que el señor le sacó la calza y yo me pregunto si a una persona obesa puede un hombre que pesa 75 kilos forzarla a sacarle una calza. La calza es una prenda de vestir que no es de fácil acceso para colocarla o sacarla”, argumentó.

En el mismo sentido, Leyba indicó: “no hace falta que le explique al tribunal lo molesto o dificultoso que resulta sacarse una calza. Para la fiscal el señor le arrancó la calza. ¿Dónde está la calza? Si fue forzada a sacársela esa calza debería estar rota, no solo por la fuerza de la víctima sino la fuerza de la prenda de vestir”.

Por último la letrada subrayó: “una bombacha de escasísimas dimensiones que tenía manchas hemáticas. Pero ¿la calza? ¿Dónde está?”. En tanto, el tribunal entendió que no se pudo acreditar el abuso sexual sin desconocer la declaración de la víctima.

Las juezas sostuvieron que el principal descrédito “es la declaración de la propia víctima” y “la duda no ha podido ser despejada, pues no solo el medio comisivo no ha sido superado sino que tampoco se ha corroborado el dolo del autor. Es en esta etapa que se requiere absoluta certeza que no hemos podido arribar”, indicaron.

A pesar del fallo y en el marco de dichas argumentaciones por parte de la defensa, la fiscal adelantó que apelará la resolución del tribunal.

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