Una familia quedó con lo puesto por el viento

Ananías Astudillo y su familia están organizando una rifa para volver a techar su vivienda del barrio Abel Amaya. Solo les quedó en pie su cocina y comedor, pero no está firme y temen que se venga abajo. Vecinos y amigos colaboran cuidando a sus cuatro hijos. "Quiero techar mi casa y volver a vivir con mis hijos", aseguró Ananías.

Eran las 16 del domingo cuando Ananías Astudillo y su familia comenzaron a sentir ruidos extraños en la planta alta de su vivienda. A esa hora, el viento soplaba con más intensidad que nunca y amenazaba con llevarse todo lo que tuviera por delante. Los dormitorios de la familia se encontraban arriba por lo que uno de los hijos de Ananías decidió subir al astillo para observar el estado de las chapas. Ella estaba por hacer lo mismo cuando sintió un movimiento y, de un momento a otro, todo se desprendió. Fue instantáneo. No tuvieron aviso de nada.

En un rápido reflejo, Ananías tomó a su hijo de dos años y se pasó a su amiga para que lo resguardará. El viento azotaba con intensidad y las ráfagas se llevaron los tres dormitorios destrozando los muebles y las camas.

Nadie resultó herido. Yo me apreté un dedo, pero alcancé a rescatar a los nenes. Prácticamente le tiré mi nene a mi amiga de arriba, pero estamos todos bien”, aseguró Ananías a El Patagónico.

La vecina del Abel Amaya se vio envuelta en momentos de incertidumbre y no sabía qué hacer ante la pérdida de sus años de esfuerzo. Fue en ese momento que aparecieron sus vecinos. Juan Pablo Cabrera se encargó de cortar las conexiones de luz y gas para evitar un inconveniente mayor. Unos se encargaron de atar las paredes para rescatar lo que se pudiera y otros juntaron la poca roca que dejaron las ráfagas en bolsas.

VOLVER A EMPEZAR

Lo que quedó de la casa de Ananías fue una cocina y un comedor bajo un techo de machimbre y nylon. Sin embargo, la estructura está muy débil y temen que se venga abajo. “Estoy tratando de conseguir chapas para techar lo que me queda. Tengo que empezar de cero porque lo que me quedó no está firme y se puede venir abajo”, consideró.

El marido de Ananías y uno de sus cuatro hijos se están quedando en lo que quedó de su casa para cuidarla. Todos saben el peligro que esto significa, pero tienen miedo a perder lo poco que les ha dejado el temporal.

“Mi marido y mi hijo están cuidando la casa. El domingo tuvieron que atar lo que quedó de paredes y el lunes lo fueron sacando para que no se caiga en los techos de los vecinos o no lastimara a nadie. Nadie salió lastimado, pero se golpearon los autos y hay pedazos del techo en los patios de mis vecinos”, lamentó.

La familia de Ananías se encontraba haciendo una ampliación de material lo que implicaba una inversión de casi todos sus ingresos. Es por eso que pide ayuda para reconstruir su hogar porque “no tengo dinero para comprar materiales”.

En este marco, la Municipalidad le comunicó a la familia que la próxima semana habrá una posibilidad para ayudarlos. En tanto, les llevó cuatro colchones y frazadas que fueron distribuidos en las casas que se están quedando sus hijos. “Uno de mis hijos se está quedando con amigos; mi marido y otro hijo se quedan en mi casa para cuidarla. Y yo con mi hijo más chico estoy en la casa de mi suegra o sino uno se va a la casa de su madrina. Mis hijos están repartidos en diferentes lugares y yo quiero que volvamos a estar todos juntos”, aseveró.

Para ayudarla, los vecinos de Ananías organizaron una rifa para que puedan reconstruir su vivienda. Los interesados en comprar números se pueden comunicar a los teléfonos 2974139550 (Candela) o 2974191149 (Ananías).

“Hoy me faltan ladrillos. En lo que puedan colaborar, todo me sirve. En el lugar que estoy no puedo poner una cama. Estoy limpiando mi casa y tirando las cosas que se rompieron para tener espacio. Yo quiero techar y tener un poco de seguridad poder tener a mis hijos”, destacó Ananías.

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