En la ciudad de Comodoro Rivadavia causó gran conmoción el brutal ataque a una menor de edad por parte de la ex pareja de su concubino, producto de los celos de una ruptura no superada. Pero han sido varios los hechos que han terminado con finales lamentables producto de esta patología.
Si bien la mayoría de las personas sienten celos como algo natural ante su pareja, hay quienes no pueden controlarlo y comienza a aparecer una patología. José Luis Tuñón, psiquiatra, aseguró que los celos son como la otra cara de la moneda del amor.
"Por el lugar que le damos al amor en nuestra cultura ha tenido muchas funciones a lo largo de la historia, la nuestra es la que da el ser, somos porque nos quieren, cuando no nos quieren, no somos, es más que una aceptación", explicó a Radio del Mar.
Es por ello que cuando una persona se siente no querida por nadie se expone a un sufrimiento: "cuando queremos a otro sentimos que ese otro tiene un poder que nos puede hacer sufrir porque vamos a perder el amor, si perdemos el amor perdemos quien somos", dijo.
Asimismo, Tuñón destacó que la idea de un rival está siempre en el horizonte de una pareja, y es algo que comienza a ser preocupante si no es alertado o controlado a tiempo. "Cuando invade de manera intrusiva, la realidad del fantasma comienza a tomar consistencia, los temores, lo que era una sospecha se empieza a volver certeza y ahí entramos en un problema de desconfianza", detalló.
Esto comienza a manifestarse en situaciones como: controlar el celular, no dejar que la pareja tenga Facebook, no permitir que llame a los amigos y en casos más extremos es donde comienza a aparecer la violencia.
"La necesidad de prueba del amor confunde, es difícil salir, se generan lazos de lealtad de intensos y densos; el clima se enrarece, aparece el temor de hacer daño, la otra cara del amor es el odio están a un paso, cuando deja de ser el que me daba el ser quiero liquidarlo", puntualizó el profesional.
Es ante estas situaciones, que se puede culminar en hechos violentos, ya que la violencia va creciendo "la cultura va en una dirección donde el ser se va adelgazando cada vez más, hay una violencia latente que no hay donde descargarla. Lo que tengo dentro de la cabeza son creencias, cuando eso se altera todo mi mundo se altera, todo pasa a significar algo distinto. Lo que nos protegía de la locura está cada vez más débil, la sensación de realidad se adelgaza y no es extraño que aparezca violencia".