A Néstor No le Gusta el Indie estrenó "Lup", un EP que convierte los recuerdos en canción

“Lup” reúne tres composiciones que funcionan como una historia circular sobre los recuerdos, los vínculos y los ciclos que se repiten. Detrás del lanzamiento también aparece el recorrido de una banda que nació entre amistades, búsquedas musicales y el deseo de hacer la música que sus integrantes querían escuchar.

Cuando Franco Correa habla de A Néstor No le Gusta el Indie, en realidad está contando una historia que empezó muchos años antes de que la banda existiera. Una historia que tiene menos que ver con un género musical específico y más con una búsqueda personal.

De chico escuchaba la música que sonaba en su casa. Entre esas referencias apareció Silvio Rodríguez, un artista que todavía hoy menciona como su cantante favorito. Pero la adolescencia lo llevó por otros caminos. Como muchos jóvenes de su generación, descubrió a Limp Bizkit, Eminem y el universo del hip hop, y quedó atrapado por esa forma de escribir y expresarse.

“Escuché Limp Bizkit y dije: yo voy a tener una banda”, recuerda en entrevista con El Patagónico. A los 14 años ya escribía canciones y llenaba cuadernos con letras. Hoy se ríe de aquellas composiciones, pero también las considera parte indispensable del recorrido. Eran los primeros intentos de alguien que todavía no sabía exactamente hacia dónde iba, pero que ya tenía la necesidad de crear.

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Durante mucho tiempo ese interés quedó latente. La música ocupaba un lugar importante en su vida, aunque todavía no encontraba la forma de transformarla en un proyecto propio. Recién años después, cuando conoció a Maximiliano Huircan, surgió Delta, una banda que le permitió ingresar al circuito musical local desde un lugar cercano al rap y al rock.

Aquella experiencia fue decisiva. No sólo porque le dio la posibilidad de tocar en vivo y grabar un disco, sino porque le permitió descubrir la escena de bandas de Comodoro Rivadavia.

“Yo no iba a escuchar bandas. Nunca había escuchado realmente a Cerati. Estaba escuchando otra cosa. Me faltaba que me acercaran a esa música para decir: esto está muy bueno”. Sin embargo, mientras Delta crecía, también aparecía una sensación persistente. Había una música que quería hacer y todavía no encontraba la herramienta para concretarla.

La respuesta llegó después de la pandemia. Franco comenzó a estudiar canto. Había tenido experiencias previas con otros profesores, pero fue el trabajo junto a Marcela Tripodi el que le dio la confianza suficiente para animarse a dar un paso diferente.

“Cuando me di cuenta de que más o menos podía entonar, dije: ahora quiero tener un proyecto musical acorde a esto”. La idea era simple. Quería construir una propuesta más tranquila, canciones que pudieran acompañar una charla, una cerveza o un mate. Música para escuchar sin estridencias, pero con algo para decir. A partir de ahí comenzó a gestarse lo que terminaría siendo A Néstor No le Gusta el Indie.

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Franco Correa, voz de A Néstor No le Gusta el Indie" en estudio Agua en la Luna.

COMO SE ARMA UNA BANDA DESDE CERO

La banda nació a fines de 2023, aunque no a partir de un plan perfectamente diseñado. Como suele ocurrir con muchos proyectos independientes, fue creciendo a medida que aparecían las personas indicadas.

Franco comenzó a convocar músicos que asociaba con el tipo de música que imaginaba. Javier Coliboro fue uno de los primeros. Compartían clases de guitarra y referencias musicales. Simón Opezzo se sumó también desde el inicio. Franco sabía que frecuentaba recitales de bandas que admiraba y pensó que podía encajar en la propuesta.

“Lo fui convocando a los chicos en función de eso, de que veía que era la música que les gustaba”.

La formación pasó por distintos cambios. Hubo músicos que se sumaron, otros que acompañaron durante un tiempo y algunos que terminaron alejándose por cuestiones personales o porque dejaron la ciudad. Recién durante el último año lograron consolidar el grupo que hoy integran Franco Correa en voz, Javier Coliboro en guitarra, Simón Opezzo en batería, Ángel Trigo en bajo y Noel Giménez en teclados y coros.

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Javier Coliboro, guitarrista de A Néstor No le Gusta el Indie" en estudio Agua en la Luna.

Los primeros recitales estaban compuestos casi exclusivamente por covers. Era una cuestión práctica. Resultaba más sencillo interpretar canciones ya conocidas mientras las composiciones propias comenzaban a tomar forma.

Con el tiempo ocurrió exactamente lo contrario. Hoy la banda puede sostener un show completo con material original y apenas sumar algunas versiones por gusto o diversión. Paralelamente apareció otro desafío: elegir un nombre.

La respuesta llegó de la forma más inesperada. Durante una jornada laboral, Franco compartía música con un compañero cuando varias interrupciones telefónicas comenzaron a cortar la escucha. Quien llamaba se llamaba Néstor.

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Después del tercer llamado, soltó una frase al pasar: “A Néstor no le gusta el indie”.

La ocurrencia generó risas inmediatas.

“Si yo decía el nombre y alguien se reía, funcionaba”, resume. Así quedó bautizada una banda cuyo nombre terminó convirtiéndose en una especie de declaración de principios: tomarse la música en serio sin perder el sentido del humor.

“LUP”: TRES CANCIONES PARA CONTAR UNA MISMA HISTORIA

Aunque actualmente cuentan con alrededor de ocho canciones listas o muy avanzadas, el grupo decidió que su primera publicación debía ser un EP.

La elección de los temas no fue únicamente musical. También apareció una pregunta narrativa: ¿qué historia contaban esas canciones juntas? La respuesta terminó convirtiéndose en el concepto central de “Lup”.

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El recorrido comienza con alguien que recuerda una experiencia del pasado. Continúa con el encuentro de una nueva persona, la curiosidad por conocerla y el intento de construir algo diferente. Pero, tarde o temprano, el ciclo vuelve a cerrarse y el recuerdo reaparece.

“Pues lamentablemente el ciclo da vuelta”, resume Franco durante la entrevista. La idea de repetición fue tan importante que terminó dando nombre al trabajo.

Buscando una palabra que representara ese movimiento circular, apareció el concepto de “loop”. Luego decidieron castellanizarlo y transformarlo en “Lup”, una elección que además mantenía el tono lúdico que atraviesa la identidad de la banda.

Más allá del concepto general, el EP también refleja la manera en que trabaja el grupo. No existe una fórmula fija para escribir canciones. A veces una composición nace de una idea escrita por Franco. Otras veces surge de una progresión armónica propuesta por Javier. En ocasiones aparece primero una frase, un título o una temática. Después el resto comienza a construir alrededor de esa chispa inicial. “No hay una fórmula”, explica el cantante.

Esa dinámica colaborativa terminó siendo una de las características más importantes del proyecto.

Para conocer más sobre A Néstor No le Gusta el Indie https://taplink.cc/anestornolegustaelindie?from=qr

DEL ESCENARIO AL ESTUDIO

Cuando llegó el momento de grabar en el estudio Agua en la Luna del también músico Pablo González aka Pablo De Marte, las canciones ya tenían un largo recorrido sobre los escenarios. El público las conocía. La banda las había tocado numerosas veces. Sin embargo, ingresar al estudio significó enfrentarse a una experiencia completamente diferente.

La grabación estuvo marcada por los tiempos ajustados y por algunos contratiempos inevitables. Uno de los más recordados fue el día en que el bajo quedó olvidado al otro lado de la ciudad. Sin demasiadas alternativas, Ángel Trigo tuvo que grabar utilizando un instrumento que prácticamente no conocía.

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Simón Opezzo, baterista de A Néstor No le Gusta el Indie en estudio Agua en la Luna.

“Los chicos son muy buenos, están muy preparados para sacar adelante cualquier situación”, destaca Franco. Las voces también presentaron desafíos. Los nervios y la dificultad para escucharse correctamente durante las primeras tomas hicieron que parte del trabajo vocal se completara en una segunda jornada, con mayor tranquilidad y todos los instrumentos ya balanceados. El resultado terminó dejando conforme al grupo.

La experiencia también abrió nuevas posibilidades. Actualmente cuentan con equipamiento propio que les permite registrar ensayos y maquetas, algo que podría acelerar futuros procesos de producción.

Pero quizá el momento más especial llegó varios meses después, cuando “Lup” apareció finalmente en Spotify. Para algunos integrantes era la primera vez que veían material propio publicado en una plataforma digital. Para Franco representaba algo distinto: la confirmación de un camino iniciado muchos años atrás. “Ahí está mi bebé”, recuerda haber pensado cuando vio el EP disponible por primera vez.

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MUCHO MAS QUE UNA BANDA

Hay una palabra que aparece varias veces durante la conversación con Franco: voluntad. La utiliza para hablar de los comienzos, de los ensayos, de las dificultades para coordinar horarios y también para describir la filosofía con la que funciona el grupo.

Ninguno de los integrantes vive de la música. Todos trabajan, estudian o desarrollan otras actividades. Por eso la banda ocupa un lugar especial: es un espacio construido desde el deseo y no desde la obligación. Esa lógica también terminó fortaleciendo los vínculos personales.

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Noel Giménez, teclados y voz de A Néstor No le Gusta el Indie" en estudio Agua en la Luna.

Lo que empezó siendo un grupo de músicos terminó convirtiéndose en una comunidad de amigos que comparte cumpleaños, salidas al cine y reuniones para ver carreras de Fórmula 1.

“No era la idea, pero se armó un grupo de amigos”, cuenta Franco. La misma cercanía se refleja en el vínculo con el público. Padres, madres, hermanos, sobrinos, amigos y seguidores habituales acompañan a la banda desde sus primeros pasos.

Franco recuerda especialmente a sus sobrinos, que escuchan las canciones con naturalidad y observan a los integrantes con la misma admiración con la que podrían mirar a cualquier artista consagrado.

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Ángel Trigo, bajista de A Néstor No le Gusta el Indie" en estudio Agua en la Luna

También destaca el apoyo de sus padres y de sus abuelos, que incluso pudieron disfrutar de una presentación organizada especialmente en un espacio familiar. Ahora, con “Lup” ya publicado, el grupo comienza una nueva etapa.

El 12 de junio compartirán escenario con Carmesí en La Caverna, en lo que será la primera presentación después del lanzamiento del EP. Mientras tanto, siguen pensando en el futuro. La posibilidad de grabar un disco completo aparece como el próximo gran objetivo. Material no falta. Canciones tampoco.

Después de todo, “Lup” funciona como el primer capítulo visible de un recorrido que comenzó mucho antes de que existiera la banda y que todavía tiene varias páginas por delante.

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