Aguilante fue declarado culpable por el femicidio de su pareja

El veredicto por el asesinato de Débora Martínez, ocurrido el 26 de enero de 2017 en el barrio Próspero Palazzo, se conoció ayer pasadas las 14. Por unanimidad los jueces Mariel Suárez, Jorge Odorisio y Raquel Tassello declararon penalmente responsable al imputado y pareja de la víctima, Nelson Aguilante. Ahora la Fiscalía espera que el hombre sea condenado a la pena de reclusión perpetua.

Los familiares de Débora Gisell Martínez ayer por la tarde encontraron algo de alivio al escuchar el veredicto de responsabilidad penal contra el único acusado en la causa y que fuera pareja de la víctima, Nelson Aguilante. El fallo fue categórico y ahora se espera por la audiencia de imposición de pena para conocer la condena.

El tribunal presidido por Raquel Tassello e integrado por sus pares Mariel Suárez y Jorge Odorisio, consideró como probada a lo largo del juicio tanto la materialidad y autoría del homicidio agravado por haber sido cometido contra una persona que se mantiene una relación de pareja; y por haber sido cometido por un hombre contra una mujer, mediando violencia de género, en concurso ideal, en calidad de autor.

Los magistrados en su resolución sostuvieron que no se discutió la materialidad del delito en el que la mujer de 28 años fue asesinada por asfixia mecánica por compresión extrínseca del cuello, según lo estableció la autopsia forense.

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En su fallo, los jueces destacaron los distintos testimonios de los vecinos que observaron el accionar de Aguilante previo a conocerse la muerte de Débora. También compararon las distintas versiones que dio el imputado, primero diciendo que habían violado y matado a su pareja, y después que lo habían golpeado en su cabeza hasta desmayada.

El tribunal coincidió con la investigación de la fiscal general María Laura Blanco en que la escena del crimen había sido modificada, que el cuerpo presentaba ausencia de lesiones genitales y que había sido movido de su lugar original.

En el análisis de ADN se estableció que las muestras enviadas al laboratorio forense evidenciaban un sólo perfil genético y que se correspondía sólo con el de la víctima. Es decir que la prueba científica descarta que Martínez haya sido víctima de un ataque sexual, concluyeron los jueces.

RELACION POSESIVA Y DOMINANTE

Respecto de la relación de pareja entre Aguilante y Martínez se estableció que el hombre era posesivo y que aisló y enfrentó a la víctima con su familia. “Al principio era todo color de rosa, pero al final la víctima tenía miedo y no quería estar con él”, sostuvieron los miembros del tribunal.

También aseguraron que quedó probada la relación posesiva y dominante de Aguilante hacia su pareja. “Esta, por las características del vínculo y el maltrato físico que recibía, llegó a pensar dar fin a su relación, pero no podía salir”. Los vecinos atestiguaron que la tarde previa al homicidio observaron a la pareja en un baldío donde el acusado la tomaba del cuello.

Y luego otro vecino presenció una escena en que la víctima salía de su casa de la calle Teniente Merlo 2.150 y el imputado le gritaba: “mi amor, no me dejes, no me hagas la denuncia”.

El tribunal además estableció como probado que Aguilante se encontraba dentro de la casa cuando ocurrió el asesinato. Concluyeron que el acusado enmascaró la escena del crimen para que no se lo pudiera incriminar. Los jueces finalmente evaluaron que no resultan aplicables al caso las circunstancias extraordinarias de atenuación solicitadas por el defensor del acusado, Esteban Mantecón.

El miércoles 4 de abril a las 14 se realizará la audiencia de imposición de pena en la que la Fiscalía solicitará la condena de reclusión perpetua, mientras el defensor pedirá el mínimo de cárcel para ese delito.

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