Alarma entre pacientes que aguardan cirugías que no se programan

Tanto el Hospital Regional como el Alvear mantienen suspendida la atención quirúrgica no urgente. La falta de anestesistas y la ausencia de información oficial profundizan la incertidumbre de quienes esperan desde hace meses una operación.

La atención quirúrgica programada en la salud pública de Comodoro Rivadavia atraviesa una virtual parálisis. A la suspensión de cirugías en el Hospital Regional —situación denunciada desde principios de enero por este medio— se suma ahora el Hospital Alvear, donde tampoco se están asignando fechas para intervenciones no urgentes, principalmente por la falta de anestesistas.

El impacto de esta situación se traduce en un peregrinar constante de pacientes entre ambos nosocomios, sin respuestas concretas y con listas de espera que se extienden indefinidamente. Vecinos afectados relataron a El Patagónico el desgaste físico, emocional y económico que implica cumplir con estudios prequirúrgicos para luego encontrarse con la cancelación o postergación indefinida de la operación.

“Uno cumple con todos los requisitos: estudios, análisis, turnos que se consiguen de madrugada, traslados constantes. Cuando finalmente está todo listo, te informan que no hay cirugías programadas. Vas al Alvear y la respuesta es la misma: no hay anestesistas”, expresó Gabriel, uno de los pacientes que lleva más de dos meses esperando una intervención.

Otros testimonios describen situaciones aún más críticas. Personas que llegaron a ser internadas durante 48 horas con una cirugía confirmada denuncian que la operación fue suspendida a último momento, sin explicación ni nueva fecha. “Pedís días en el trabajo, organizás a tu familia y de un día para el otro te cancelan todo. Es una sensación de abandono total”, señaló otra paciente.

Desde hace más de tres meses, el Hospital Regional restringe la actividad quirúrgica exclusivamente a urgencias. Según relatan pacientes y familiares, no se otorgan turnos para cirugías programadas. La falta de comunicación oficial sobre los motivos y los plazos de normalización agrava el malestar.

El escenario resulta especialmente delicado para quienes no cuentan con obra social ni recursos para acceder al sistema privado, donde los costos son inaccesibles para gran parte de la población. Para ellos, los hospitales públicos son la única alternativa.

Hasta el momento, no hubo pronunciamientos oficiales que brinden explicaciones ni fechas estimadas para la reanudación de las cirugías programadas. Mientras tanto, la incertidumbre crece y la lista de espera continúa ampliándose, afectando a pacientes con distintos niveles de urgencia que siguen sin una respuesta concreta.

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