La documentación que abrió paso a la investigación preliminar de la causa por presunta defraudación al Estado de Chubut refleja que muchos de los productos adquiridos para la alimentación de los presos de la alcaidía "Eleuterio Urrutia", eran comprados con precios "elevados en demasía", señaló el jefe de la Policía del Chubut, comisario general Leonardo Bustos.
Así un atado de acelga que en Trelew tiene un costo de $5, en esta ciudad se pagó $130 al proveedor de verduras. Las anomalías también se detectaron en el perejil que se abonó a $170, la papa que se pagó a $85 el kilo y la zanahoria que figuró en la documentación a $66 el kilo, detalló el jefe policial en Radio del Mar.
El propio secretario de Seguridad y Justicia de la provincia, Federico Massoni junto al titular de la fuerza policial y al subjefe Carlos Bidera presentaron la denuncia ayer por la mañana ante el procurador general, Jorge Miquelarena, acompañada de la documentación original que busca acreditar el pago de sobreprecios en la compra de alimentos.
Bustos explicó que las irregularidades comenzaron "a los pocos días que asumo la jefatura de Policía (hace alrededor de un mes) cuando llega diversa documentación para la firma del pago a proveedores y entre ellos el pago de alimentos de los detenidos de las distintas alcaldías de toda la provincia".
En la documentación correspondiente a la alcaidía de Comodoro Rivadavia "observo que los precios eran llamativos y elevados en demasía" y junto a Massoni "disponemos el inicio de la investigación preliminar en la faz administrativa. Al efectuar una comparación de precios entre las alcaidías de Trelew y Comodoro terminamos de comprobar que la institución estaba pagando hasta 2.600 por ciento de aumento en un mismo alimento".
El jefe de la fuerza aseguró: "a la jefatura llegó toda la compra aprobada que había pasado por todos los estamentos del control. Empezó por la alcaldía, pasó por Unidad Regional, Asesoría Legal, Jefatura y acá había llegado para hacer un pago más para esta compra. Esta era una compra más un pago que ya se había efectivizado".
ALLANAN LA ALCAIDIA
La Justicia comodorense actuó con celeridad y pasadas las 15 de ayer el fiscal jefe, Juan Carlos Caperochipi y el fiscal general Héctor Iturrioz encabezaron un allanamiento en la alcaidía situada sobre la avenida Yrigoyen casi Dalle Mura. Allí se incautó documentación, incluidas facturas y también se secuestraron computadoras con información relacionada a la causa.
"La causa se está iniciando en estos momentos y estamos tratando de actuar rápidamente en función de esa denuncia para verificar y hacernos de la documentación que se pueda hallar tanto en la alcaidía policial como en otros lugares", como comisarías, señaló Caperochipi a El Patagónico.
Sostuvo que se secuestraron "todo lo que es soporte documental tanto informático como papel para poder ir reuniendo elementos necesarios para esta investigación".
Bustos agregó que en la documentación entregada al Ministerio Público Fiscal, "pude ver que en mayo ya figuran estos precios y en setiembre hay precios mucho más elevados. La investigación apunta en principio a ver qué pasó y quiénes son las personas que deberían de haber controlado esta anomalía, desde cuándo estamos pagando".
Al cierre de esta edición no se conocieron separaciones de autoridades policiales "porque estamos procurando reunir algún elemento más de juicio para tener certeza sobre alguna responsabilidad concreta y a partir de ahí si tomaremos las medidas administrativas que correspondan".
En ese contexto se investiga el delito de "defraudación al Estado, pago de sobreprecios y un delito en cuanto a la administración", apuntó Massoni. También cuestionó que tampoco "se relacionaría la cantidad de alimentos que se compran con la cantidad de internos que realizan el consumo".
El funcionario hizo una comparación con los precios registrados en Trelew y si bien en Comodoro Rivadavia los productos son más caros que en otras ciudades de la provincia, "acá estamos hablando que hay un incremento en el valor que llega al 2.600 por ciento", dimensionó.