Conforman lo que gran parte de la comunidad denomina “la mesa del odio” debido a que con frecuencia se generan apasionadas discusiones y en no pocas ocasiones algunos de ellos optaron por pasar a cuarteles de invierno temporarios.
Pero llegada las fiestas de fin de año, renació el espíritu de compañerismo, sobre todo luego de que la selección argentina de fútbol ganara la tercera copa del mundo en Qatar.
Ante la celosa mirada de integrante de otro grupo que se sienta en mesa separada y reservada, compartieron una picada y una gran botella de champagne de primera marca que les hizo llegar el locatario del café, Andrés Escur, sin costo alguno.