Angeloz fue un protagonista esencial de la política argentina de los 80 y 90

Símbolo de la Unión Cívica Radical, se erigió en un actor protagónico de la política de Córdoba y del país. Fue tres veces gobernador provincial, dos veces senador nacional, candidato presidencial en 1989, líder del radicalismo cordobés y referente partidario hasta el último día de su vida.

El exgobernador de Córdoba, Eduardo César Angeloz, protagonista central de la política cordobesa y nacional, murió ayer por la tarde a los 85 años en la capital provincial, informaron fuentes partidarias.
El dirigente radical fue tres veces mandatario provincial, dos veces senador nacional, candidato presidencial en 1989, líder del radicalismo cordobés y referente partidario hasta el último día de su vida.
Angeloz estaba internado desde hacía un tiempo en el Instituto Cardiológico, luego de que su salud se deteriorara por una enfermedad terminal.
José Sala, médico del Instituto Cardiológico, expresó que el exgobernador "sufrió una fractura de cadera y tuvo su reemplazo, pero tiene una enfermedad terminal de trasfondo de muchos años".
Nacido el 18 de octubre de 1931 en Río Tercero, se graduó como abogado en la Universidad Nacional de Córdoba y contrajo matrimonio con Martha Marín con quien tuvo tres hijos: Eduardo, Carlos y María Marta.
En 1953 obtuvo su primer cargo partidario en la Unión Cívica Radical, como presidente del Comité de la Juventud de la UCR de la ciudad de Córdoba.
En 1955 fue designado presidente del Comité de la Juventud de la UCR de la provincia de Córdoba, y presidente del Comité de la capital en 1963.
Ese mismo año fue electo senador provincial en representación del departamento Capital, y presidió el bloque de senadores radicales en la Legislatura de Córdoba.
Desde 1972 hasta 1982 ocupó la presidencia del Comité Central de su partido en Córdoba. En 1973 fue electo senador nacional, oportunidad en la que participó como miembro informante de la UCR en diversas iniciativas.
En 1976, luego del golpe militar, se desempeñó como funcionario de la Organización de Estados Americanos (OEA).
Pero el proceso de restauración de la democracia lo tuvo como protagonista y figura más relevante del radicalismo cordobés en la década de 1980. Angeloz asumió como gobernador en 1983, cuando ganó las elecciones del 30 de octubre de ese año por amplio margen al peronista Raúl Bercovich Rodríguez.
Su figura política y aceptación popular hizo que repitiera su mandato en 1987, y dos años después el 15 de mayo de 1989, fue el candidato de la UCR a la presidencia para reemplazar al entonces presidente Raúl Ricardo Alfonsín, aunque en esos comicios fue derrotado por el peronista Carlos Saúl Menem.
En 1991, tras un vericueto jurídico se presentó nuevamente para disputar un tercer mandato como gobernador, cuando existía una imposibilidad legal porque la Constitución contemplaba sólo dos mandatos. Volvió a ganar las elecciones pero este nuevo período al frente de la administración provincial terminó en medio de protestas sociales y conflictos gremiales, que incluyeron la quema de la tradicional Casa Radical, en la entrada de la ciudad capital.
Angeloz dejó anticipadamente el gobierno en manos de Ramón Bautista Mestre el 12 de julio de 1995, quien había ganado la elección general en mayo de ese año.
Los fuertes cruces que tuvo con el entonces ministro de Economía de la Nación, Domingo Felipe Cavallo, hicieron que su gestión cayera en un endeudamiento importante que trató de ser suplido mediante el pedido de un crédito en EE.UU. que nunca llegó y causó la salida anticipada de Angeloz.
Tras la finalización de su tercer mandato, sufrió tropiezos políticos y judiciales, ya que tuvo varios funcionarios condenados por corrupción y él debió afrontar un juicio por enriquecimiento ilícito, del que fue absuelto, pero su figura pública perdió relieve.
Angeloz siguió trabajando activamente en la UCR y fue homenajeado tanto por los gobernadores peronistas José Manuel de la Sota como por Juan Schiaretti.
En Córdoba, fue el principal referente de la Línea Federal, un sector interno del radicalismo, aunque se encontraba alejado de la actividad política desde hace varios años.
Hasta el último día de su vida, relatan sus correligionarios, conservó "su lucidez en el análisis político", el "carisma dirigencial" y la hábil oratoria que caracterizó a los radicales de su generación.

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