Ató a un perro a su vehículo y lo arrastró hasta matarlo

Un hombre ató a un perro que vivía en la calle a su vehículo y lo arrastró dos kilómetros hasta matarlo y luego abandonó el cuerpo del animal que había sido adoptado por los empleados de una estación de servicio.

La ciudad balnearia de Mar del Tuyú está horrorizada por la muerte de un perro que vivía en la calle, y desde hace cinco años había sido adoptado por los trabajadores de una estación de servicio.

Sin embargo, tuvo un final sufrido y muy triste luego de que un hombre lo atara al paragolpes de su camioneta y lo llevara arrastrando durante más de dos kilómetros, ocasionándole la muerte producto de los golpes. El sujeto lo dejó tirado en la ruta 11 y se escapó, estando todavía prófugo.

El pueblo de la costa bonaerense reaccionó indignado por el maltrato que, según contaron testigos, tuvo como inicio un “tarascón” que el animal le tiró a una persona que había ido a cargar combustible a la estación de servicio.

De acuerdo al relato de uno de los playeros, el dueño de la camioneta se acercó al perro que respondía al nombre de Rubio e intentó tocarlo, provocando la reacción del can quien solía molestarse cuando querían tocarlo.

El hombre, argumentando que iba a llevar a Rubio a Zoonosis para que lo revisaran, lo cargó en el vehículo y se lo llevó. A 100 metros, frenó, con una soga, ató un extremo en el cuello y el otro al auto, e inició su marcha sobre el asfalto, con el perro corriendo como podía detrás hasta que en un momento no pudo más. “Lo voy a matar”, amenazó el conductor cuando partió y cumplió, porque el roce y los golpes contra el suelo le destrozaron al perro mestizo y de color amarillo todo el tórax y las patas.

Por este caso, publicó Infobae, se inició una demanda por maltrato animal. El conductor de la camioneta es un vecino identificado como Adrián Rodríguez, propietario de un negocio de caza, pesca y náutica, y organiza actividades en verano. Esa denuncia será trasladada al Juzgado N°3 de Dolores aunque la carátula es difícil de definir, dado que la ley no es clara al respecto, no prevé sanciones que vayan más allá de alguna inhabilitación para navegar o conducir.

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