Bolsonaro privilegia la relación con Chile por su identificación con el pinochetismo

El ultraderechista Jair Bolsonaro privilegia su relación con Chile, donde realizará su primera viaje internacional, porque reivindica la herencia económica del pinochetismo y quiere dar un mensaje de apertura comercial más allá del Mercosur, afirmó ayer el profesor de relaciones internacionales Davi Magalhaes, especialista sobre diplomacia brasileña.

En una entrevista con Télam en Sao Paulo, Davi Magalhaes, profesor de las universidades Fundación Armando Alvares Penteado (FAAP) y la Católica (PUC), repasó parte de la agenda conocida hasta ahora de Bolsonaro en política externa y concluyó que la relación con Estados Unidos y el mundo desarrollado abandonarán cualquier perfil de diplomacia sur-sur que reste de los años del Partido de los Trabajadores.

El primer viaje presidencial de Bolsonaro será a Chile para visitar al presidente Sebastián Piñera, quien lo respaldó en la campaña electoral. Bolsonaro romperá así los antecedentes de Fernando Hernque Cardoso, Luiz Inácio Lula da Silva y Dilma Rousseff, que incluyeron a la Argentina, primer socio comercial del Mercosur, en la primera gira.

“Esto tiene que ver con la plataforma de país neoliberal que tiene Chile”, dijo el especialista al referirse a que Bolsonaro admira la dictadura pinochetista (1973-1990) y su designado ministro de Economía, Paulo Guedes, busca darle a Brasil un modelo parecido con el chileno, sobre todo en la reforma jubilatoria, que es prioridad en el futuro gobierno.

La decisión coincide con la declaración de Guedes de reducir la importancia del bloque Mercosur (Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay) y abrirse hacia el Pacífico, “que supuestamente tiene un perfil más neoliberal”, analizó Magalhaes.

“Hay que ver hasta donde esa retórica llega, porque para disminuir la importancia del Mercosur Boslonaro encontrará lobbies de los sectores industriales, que tienen al bloque sudamericano como su principal comprador”, añadió.

Paulo Guedes, el futuro ministro de Economía, es doctorado en la Universidad de Chicago, de corte neoliberal “y vivió en los años ochenta en Chile durante el pinochetismo, con lo cual la gira adquiere bastante sentido para Bolsonaro”, dijo el cientista político.

Para Magalhaes, la política externa de Bolsonaro deberá encontrar una síntesis entre el pensamiento del ex capitán ultraderechita con el realismo de Itamaraty, la cancillería a la que el presidente electo aún considera “ideologizada” de los años del PT (2003-2016).

“Bolsonaro acelerará y profundizará la dirección de la línea implementada por Michel Temer cuando eliminó la política externa y comercial del PT. Va disminuir aún más las relaciones sur-sur para incrementar relaciones bilaterales con países capitalistas y desarrollados. Se buscará el centro y no la periferia mundial”, analizó.

Y, en ese sentido, aparece el viraje histórico anticipado por Bolsonaro de seguir a Donald Trump y mudar la embajada en Tel Aviv a Jerusalén: Israel ha sido un ejemplo de país en la campaña del ultraderechista ya que posee grandes vínculos con la comunidad evangelista brasileña.

“Hay que ver cómo el realismo se choca con esta idea de Bolsonaro”, contestó Magalhaes, que apuntó que el bloque ruralista intentará mantener las ventas de porcinos y carne avícola al mundo árabe, gran mercado para las carnes brasileñas.

Todo está relacionado con el frente interno. Si hay un quiebre de mercado con los árabes a raíz de la decisión de la embajada en Jerusalén, Bolsonaro perderá apoyos en el Congreso para su reforma jubilatoria “a la chilena”.

La dictadura militar que Bolsonaro reivindica revirtió las relaciones con Israel a inicios de los 70 y dio como prioridad una apertura que hasta hoy continúa con el mundo árabe.

“Desde la gestión del dictador Ernesto Geisel con la crisis petrolera se profundizó la relación con los árabes, que el gobierno de Lula profundizó mucho más. En esto también habrá un baño de realismo en el nuevo gobierno, cuando vean que la cuenta comercial es grande y estará amenazada”, explicó.

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