Luego de que el Gobierno nacional diera vía libre para debatir en el Congreso la despenalización del aborto, diputadas de diversos bloques políticos insistirán en pedir una sesión especial para tratar directamente el proyecto el próximo 8 de marzo sin que pase por comisiones, pero los jefes de Cambiemos quieren ir "paso a paso" y no avalarán un debate en el recinto.
El proyecto para habilitar la interrupción voluntaria del embarazo hasta la semana 14 de gestación será presentado el 6, y luego se formalizará el pedido de sesión especial, al que adherirán legisladoras de distintas fuerzas.
Para iniciar la sesión especial, las impulsoras del aborto legal necesitarán reunir 129 presencias. Hay bloques enteros que darán quórum, como el Movimiento Evita y el Frente de Izquierda. A ellos se sumarán los casos puntuales de diputados que habitan en cada bancada, dado que en la mayoría habría libertad de acción. Esa decisión ya fue tomada, por ejemplo, en el Frente para la Victoria-PJ.
Si se logra conseguir el quórum -una tarea casi imposible sin la presencia de Cambiemos-, luego necesitarán dos tercios de los votos para aprobar el proyecto sobre tablas. Si los votos en contra superan a los votos a favor, el proyecto no podrá volver a ser tratado en 2018, según establece el artículo 81 de la Constitución Nacional.
Además de Salud, la última edición del proyecto tuvo giro a otras cuatro comisiones, todas en manos de Cambiemos: Legislación General (la preside Daniel Lipovetzky), Legislación Penal (Gabriela Burgos), Familia (Alejandra Martínez) y Presupuesto (Luciano Laspina).
Tanto Martínez como Lipoveztky -de la UCR y el Pro, respectivamente- están a favor de la ley. Por su parte, Burgos opone resistencia, aunque no esquivará el debate. Hasta ahora, los intentos por tratar el tema fueron tibios y nunca hubo un plenario de comisiones, sino tratamientos aislados por separado.