Caminar, hacer dedo y remis: las opciones tras el paro

Desde ayer a las 13:00 los trabajadores que todavía no vieron depositado su sueldo y llegaron con los pesos contados a este principio de mes ven como el paro de transporte público de pasajeros afecta su rutina diaria.

Brenda vive en Cerro Solo y cuenta a El Patagónico: “ayer el paro me agarró sin un peso, tenía los últimos 40 pesos en la tarjeta SUBE, tuve que volver caminando a mi casa desde Kilómetro 3 donde trabajo. Un remis me sale 200 pesos, con suerte hasta mi casa. Se me hace imposible, con esa plata viajo la mitad del mes en colectivo”.

Juan Carlos es un vecino que reside en Próspero Palazzo y trabaja en el Centro de la ciudad: “el servicio acá en zona norte es un desastre, los colectivos pasan cada 40 minutos y ayer estuve como una hora hasta que me enteré del paro, tuve que hacer dedo y por suerte un vecino me llevó. Después tuve que pagar 190 pesos de remis a la vuelta, eso que no me sobra nada pero no podía volver caminando, ya estoy viejo. Ahora nos organizamos con unos compañeros y nos pasan a buscar, te enquilomba la vida todo esto, yo todavía ni cobré encima”.

Viviana tiene cuatro hijos y su niñera se maneja en transporte por lo que: “tuve que hacer malabares. Hablé con mi jefe para que me deje llegar tarde hasta que conseguí alguien que me cuide a los nenes, además el trabajo lo conseguí hace poco y tengo miedo de perderlo por estas cosas, por suerte me entendió, hoy ya le tuve que pagar el remis a la chica que me cuida a los nenes y después pedirle a un compañero de trabajo que me pase a buscar. La verdad que te genera angustia todo esto. Yo entiendo a los trabajadores, pero necesitamos el servicio, a pesar que está caro es diez veces más barato que un remis”.

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