El entramado comercial de Comodoro Rivadavia atraviesa uno de sus momentos más delicados de los últimos años. La combinación de menor circulación de consumidores con poder adquisitivo, costos elevados y nuevas formas de consumo está empujando a numerosos comerciantes a abandonar sus locales físicos.
Según señaló el presidente de la Cámara de Comercio, Alexis Togel, el sector “está golpeado” y enfrenta un escenario adverso que se profundizó en el último semestre. De acuerdo a las estimaciones de la entidad, alrededor de 250 comercios cerraron en ese período, una cifra que, si bien no configura un colapso inmediato, enciende señales de alerta por su tendencia creciente.
“El número en sí mismo no es lo más preocupante, sino la proyección que puede tener si esta dinámica continúa”, advirtió el dirigente, al tiempo que remarcó que el fenómeno ya se percibe en el paisaje urbano, con locales vacíos, liquidaciones permanentes y persianas bajas en distintas zonas de la ciudad.
Entre los factores que explican este escenario, Togel destacó en primer lugar la retracción del consumo. La menor presencia de clientes con capacidad de compra impacta de lleno en las ventas y dificulta la sostenibilidad de los negocios tradicionales.
A esto se suma la competencia desigual con vendedores informales y semiinformales, que operan con estructuras de costos significativamente más bajas. Ferias, salones y puestos ambulantes ofrecen productos sin afrontar gastos como alquileres elevados, servicios o plantillas de personal, lo que genera una brecha difícil de sostener para los comercios formalmente establecidos.
En paralelo, los cambios en los hábitos de consumo también juegan un rol determinante. El crecimiento del comercio digital, sumado a la posibilidad de adquirir productos directamente del exterior a precios más competitivos, profundiza las dificultades del sector local para sostener su competitividad.
En este contexto, desde la Cámara de Comercio advierten que, de no revertirse algunas de estas variables, el proceso de cierres podría consolidarse en los próximos meses, afectando no solo al tejido comercial sino también al empleo y a la dinámica económica de la ciudad.