El atardecer del 7 de enero marcó un trágico suceso en la vida de la familia Antilo. Yessica, quien se encontraba nadando en el río Limay junto a su hermano, fue arrastrada por la corriente. Ese momento se convirtió en la última vez que sus seres queridos la vieron. Desde entonces, se desplegaron intensos operativos de búsqueda que involucraron a la Policía, defensa civil y a familiares y amigos, quienes recorrieron meticulosamente la zona afectada.
A pesar de los esfuerzos, que incluyeron el uso de embarcaciones y buzos, los rastrillajes no lograron dar con el paradero de la niña. Las autoridades señalaron que el área donde ocurrió el accidente es conocida por no estar habilitada para el baño, y que en el pasado ya se habían registrado incidentes similares.
La madre de Yessica, Mirna, relató que había negado el permiso a sus hijos para nadar solos, pero que tras la insistencia de Yessica, quien afirmó haber consultado a una de sus hermanas mayores, finalmente les permitió salir. La angustia y la incertidumbre continúan en la comunidad, que espera noticias sobre Yessica mientras la búsqueda sigue en curso.