Desde hace cinco días, Carmen Acosta, su sobrina y un bebé de dos años duermen en una estación de servicio de Santa Fe esperando una autorización para ingresar a la provincia de Formosa. “Mi mamá se está muriendo y cada minuto es una pérdida”, expresó.
En el mes de marzo a su madre le diagnosticaron un cáncer terminal de médula. Desde ese momento pidió autorización al Gobierno de Formosa para ingresar a la provincia y darle el último adiós. Pero nunca obtuvo una respuesta.
Carmen Acosta es una docente formoseña que hace tres años trabaja en el colegio Don Bosco de Rawson, Chubut, informa Jornada.
Al no recibir respuesta a las solicitudes enviadas al Gobierno formoseño por más de siete meses, ella, su sobrina y una bebé de dos años salieron de su casa en Rawson hacia Formosa, con la esperanza de reencontrarse con su madre de 81 años, que hace 10 días fue internada con un cuadro de salud muy delicado.
“Manejé 3 mil kilómetros hasta Formosa para poder despedirla. Pero al llegar a Resistencia, Chaco, me dijeron que como no tengo la autorización, aun presentando una historia clínica y diciendo que mi mamá se está muriendo, no me permitieron ingresar”, contó Acosta en Cadena Tiempo.
Esta parte de una familia desesperada hace cinco días se encuentra varada en una estación de servicio en Florencia, una pequeña localidad en el límite de Chaco y Santa Fe. “No soy la única. Hay formoseños que hace un mes y medio están frenados esperando ingresar a la provincia para ver a sus familiares”.
Acosta recibió llamados de funcionarios de Chubut que, según narró, quisieron hacer un nexo con Formosa, pero no obtuvieron respuestas. “Mi mamá se está muriendo y cada minuto es una pérdida para mí”, insistió.