De no restablecerse la recolección de residuos, Caleta podría quedar en emergencia sanitaria

En gran parte del ejido urbano de Caleta Olivia, sobre todo en calles de populosos barrios periféricos y terrenos baldíos, se incrementan los focos infecciosos por la acumulación de residuos urbanos. El servicio público de recolección es prácticamente nulo debido a la prolongada medida de fuerza de trabajadores municipales. De persistir, hay alto riesgo de emergencia sanitaria.

Caleta Olivia (agencia)

Algunos vecinos los llevan en sus autos o camionetas hasta el basural, pero muchos no disponen de movilidad o directamente no están dispuestos a soportar los olores nauseabundos y las moscas que impregnan ese predio.

Por ello prefieren pagar entre 100 y 200 pesos a particulares para que les trasladen las bolsas, o bien entre varios contratan el servicio de una empresa de contenedores y abonan entre 500 y 600 pesos por viaje.

El Sindicado de Obreros y Empleados Municipales de Caleta Olivia (SOEMCO) mantiene la tesitura de no levantar el paro hasta que se complete el pago de salarios de septiembre a todos los trabajadores (restan abonarse a las categorías más altas) y la medida de fuerza tiene altísima convocatoria en el sector de Recolección de Residuos.

COMPLICADO PANORAMA

En una recorrida realizada ayer por el ejido urbano, El Patagónico constató el preocupante panorama por el desborde de canastos y contenedores por basura y escombros que se arrojan en descampados, algo que se agravará si no se controla ante la proximidad de jornadas calurosas.

Una vecina del barrio de edificios de monoblocks denominado 2 de Abril contó a este medio que de manera irregular pasa un camión con operarios de planes sociales para retirar parte de los residuos como medida de emergencia, pero le afectaba ver que la mayoría ni siquiera tenía guantes.

En el predio del basural o relleno sanitario el propio director del área, Aníbal Montenegro, se ocupaba casi en soledad de pedir a los vecinos que llegaban con vehículos particulares que no arrojaran residuos en el acceso.

Por el contrario, les requería que avanzaran hacia el interior, por lo que antes fue un camino de tierra y ahora la basura lo convirtió en angosto sendero impregnado de nubes de moscas y también de gaviotas.

Montenegro también mostró la casilla–refugio que había sido recientemente refaccionada para el personal de guardia, pero individuos inescrupulosos aprovecharon que estuvo abandonada por el paro y le rompieron las ventanas, mesada, piso e incluso se llevaron el inodoro.

UN SECRETARIO PIDE AYUDA A CAMIONEROS

Asumiendo la vergüenza institucional, el titular de la Secretaría de Servicios, Cristian Bazán, anunció ayer a través de un programa informativo radial de la FM San Jorge que estaba convocando a camioneros particulares para que colaboren con la recolección al estar paralizados los móviles compactadores del municipio.

Pero Bazán también dejó en evidencia sus serias discrepancias con el concejal e intendente interino, Javier Aybar, de quien dijo que era incapaz de instrumentar un plan de emergencia ante el difícil problema de la contaminación ambiental.

No fue el primer funcionario que criticó a Aybar ya que el día anterior también lo había hecho el diputado provincial, Gerardo Terraz, quien advirtió que podría dejar de ser intermediario en la búsqueda de fondos para pagar sueldos ya que el edil que reemplaza temporariamente a Facundo Prades ni siquiera le atiende los llamados telefónicos.

Otro ejemplo de las discrepancias políticas que se incrementaron como consecuencia de la huelga de los municipales quedó de manifiesto en las críticas que hizo la concejal Liliana Andrade.

“Lo que no funciona en Caleta es la gobernabilidad”, sostuvo la edil, añadiendo que esperaba que de una vez por todas los funcionarios del Ejecutivo -sobre todo Aybar- se hagan cargo de las funciones que les corresponden porque parece ser que toda vez que se ausenta el intendente Facundo Prades por razones de salud “todos se duermen” y no dan una mínima respuesta a la población.

Fuente:

Notas Relacionadas

Las Más Leídas del Patagónico