Detuvieron en la frontera con Chile a un prófugo por la causa de la UOCRA

Sebastián Canale, uno de los sospechosos de integrar la asociación ilícita que extorsionaba a empresarios de la construcción en Bahía Blanca, fue apresado por efectivos de Gendarmería cuando intentaba regresar al país a través de Pino Hachado, un paso fronterizo de la provincia de Neuquén. Presumen que confiaba en que se encontraría con controles menos estrictos ante la visita del Papa a Chile.

El ministerio de Seguridad anunció ayer la detención de Sebastián Canale, uno de los dirigentes de la Unión Obrera de la Construcción de Bahía Blanca que estaba prófugo en el marco de la causa por asociación ilícita y extorsión que se sigue contra el responsable de la seccional de ese gremio, Humberto Monteros.

Canale fue apresado por efectivos de la Gendarmería cuando intentaba regresar desde Chile a través de un paso fronterizo ubicado en la provincia de Neuquén.

“Detuvimos a Sebastián Canale, prófugo vinculado a la causa UOCRA Bahía Blanca en el cruce de Pino Hachado”, señaló la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, en su cuenta oficial de la red social twitter.

La funcionaria consideró que esta detención constituye “un paso más en la lucha contra la corrupción”, y consignó que la Gendarmería esta “atenta” porque había recibido “una orden de captura emitida ayer (viernes)”.

De esa manera, Canale se agrega a la lista de sindicalistas pertenecientes a la UOCRA de Bahía Blanca que fueron detenidos en los últimos días, entre los cuales Monteros.

Canale, que era segundo vocal titular del gremio, quedó alojado en la comisaría de Zapala, a la espera de que se decida si se lo traslada a Bahía Blanca.

Tras la caída del sindicalista, quedan dos prófugos en el caso: Guillermo Molina y Roberto Ríos.

Monteros, exjefe de la UOCRA de Bahía Blanca, fue detenido el jueves en una casa de veraneo en Monte Hermoso con 5 millones de pesos en bolsos, casi 100 mil dólares, droga y joyas.

Todos están acusados de formar parte de una asociación ilícita que extorsionaba a empresarios y cuentapropistas de la construcción para exigirles dinero, a cambio de no paralizar los trabajos.

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