Dictan prisión perpetua para el karateca acusado por un triple crimen en Mendoza

Daniel Zalazar Quiroga, profesor de artes marciales, fue condenado ayer a cadena perpetua en un juicio abreviado por el crimen de su expareja, la tía de ella y la abuela. El homicida cumplirá su castigo en un penal de Río Gallegos.

Un profesor de artes marciales acusado de haber matado a su expareja y a dos familiares de ésta, quienes en octubre de 2016 fueron asesinadas a puñaladas en su casa del departamento mendocino de Godoy Cruz, fue condenado ayer a la pena de prisión perpetua, informaron fuentes judiciales.

Se trata de Daniel Zalazar Quiroga (31), quien aceptó la autoría de los homicidios de Claudia Arias (30), de la tía de ésta, Marta Ortiz (46) y de la abuela, Silda Vicenta Díaz (90).

La Quinta Cámara del Crimen lo declaró autor de los delitos de “homicidio agravado por mediar relación de pareja entre autor y víctima y por ser cometido por un hombre en perjuicio de una mujer mediando violencia de género, en concurso ideal”, dice el fallo.

Además, fue declarado culpable de “homicidio agravado por ser cometido para procurar su impunidad” en perjuicio de Ortiz y la misma figura, pero también agravada por alevosía, contra Díaz.

Zalazar, además, fue hallado responsable de la “tentativa de homicidio” en perjuicio de la bebé de 9 meses de Arias, que presuntamente es su hija, y de la “tentativa de homicidio agravado por ser cometido para procurar su impunidad en perjuicio de dos menores en concurso real”, por los otros dos hijos de su expareja.

EL OBJETIVO FUE EVITAR EL JUICIO

El karateca decidió declararse culpable porque quería evitar atravesar el juicio oral y ahora cumplirá su condena de 35 años de cárcel en un penal de Río Gallegos, en San Cruz, donde vive su familia.

“En un juicio abreviado los defensores tratan de obtener una rebaja en la pena, pero los hechos en el caso son tan graves que no hay posibilidad de eso. La única pena posible es prisión perpetua, el imputado tenía intención de terminar esto rápido para poder cumplir la pena en otro lado”, dijo el fiscal Alejandro Iturbe al término de la audiencia.

Y explicó: “en el caso de juicio abreviado se dicta sentencia condenatoria porque el imputado acepta los hechos, pero además tiene una prueba que lo está avalando”.

Por su parte, el abogado de la familia de las víctimas, Mauricio Sosa Escalada, aclaró que después de pasar 35 años detenido Zalazar “recién podrá solicitar la libertad condicional”.

En tanto, la madre de Claudia Arias se mostró de acuerdo con la decisión de no llegar a un juicio oral y público para no exponer a sus nietos. “Estamos de acuerdo, no queremos que los chicos pasen otra vez el momento de declarar y de revivir todo lo pasado; la prisión perpetua es una buena medida”, dijo la mujer.

De acuerdo con la investigación judicial, el disparador del múltiple ataque fue una discusión que Zalazar mantuvo con su expareja por la realización de un estudio de ADN para confirmar su paternidad sobre la bebé de nueve meses.

El hecho ocurrió la noche del 23 de octubre de 2016, cuando el profesor de artes marciales fue a llevarle dinero a Arias a la casa de ésta, situada en Entre Ríos 1867, en el barrio Trapiche de Godoy Cruz, cercano a la ciudad de Mendoza.

En ese momento, la mujer se encontraba junto a su tía, su abuela y sus tres hijos: la beba y los chicos de 8 y 11 años.

Zalazar Quiroga comenzó a discutir con Arias, quien recibió varias puñaladas y murió en el lugar, del mismo modo que ocurrió luego con su tía y su abuela.

En tanto, la beba y su hermanito de 11 años resultaron heridos a puñaladas y el niño de 8 logró esconderse durante casi seis horas dentro del baúl del auto de un vecino, aunque el profesor salió a perseguirlo e incluso lo buscó con una linterna, pero no lo pudo hallar.

Una vez que el imputado escapó, el niño salió del vehículo cerca de las 8 y reingresó a la casa de su madre, donde alcanzó a hablar con su hermano, que le dio un teléfono celular desde el que el primero llamó a su abuela y le dijo: “Nona por favor llamá a cinco ambulancias y policías porque acá están todos muertos”.

Por su parte, Zalazar Quiroga se presentó en el Hospital Central de la capital mendocina con un corte en un brazo y dijo que había sido herido durante un asalto, aunque los investigadores no le creyeron y quedó detenido por el triple crimen.

Luego de la detención, los dos hijos mayores de Arias incriminaron en el hecho al profesor de artes marciales, quien en su indagatoria ante la Justicia negó haber cometido el hecho y mantuvo su versión de que había sido asaltado. Sin embargo, en la vivienda del imputado, la policía secuestró una mochila con manchas de sangre, al tiempo que la supuesta arma homicida y las prendas de vestir del agresor fueron incautadas poco después del hecho en un contenedor de basura en pleno centro mendocino.

Además, los peritos descubrieron en la escena del crimen que el homicida había dejado una vela encendida y la llave de gas abierta, por lo que creen que su intención era hacer explotar la vivienda para ocultar lo ocurrido.

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