El 21 de enero se realizará una nueva experiencia de “gratifería”

Con la participación de numerosas personas que respondieron a la convocatoria, el domingo se realizó la primera “gratifería” de Comodoro Rivadavia. La propuesta que busca promover el acto de dar y recibir sin importar el valor del cambio, es una actividad que tiene antecedentes en distintos lugares del mundo.
La primera “gratifería” se realizó el domingo entre las 15 y las 20, en la plaza de la Escuela 83. Todos los productos que allí se presentaron circularon en forma gratuita bajo la consigna de “sembrar la economía de la nueva era”.  La segunda ya tiene fecha y será el sábado 21 de enero a la misma hora y en el mismo lugar.
Su impulsora, Luciana Ridi efectuó una invitación abierta: “trae lo que quieras (o nada), llévate  lo que quieras (o nada)”, y así un importante grupo de personas llegaron hasta la plaza el domingo, aún desafiando el fuerte sol de la tarde.

ILUSION DE ESCASEZ
En el encuentro con el otro no hay intercambio, ni negociación. No hay dinero. Trasciende el trueque “porque el pase de manos está hecho con amor y sin pedir nada a cambio”. Es que se trata de “una liberación material”.
Desde ese punto de vista la “Gratifería” invita a “desapegarse y aligerar la carga de bienes materiales que acumulamos. Es un espacio para sanar la ilusión de escasez”. Por eso en la plaza se compartió ropa, calzado, juguetes, libros, comida, semillas, herramientas, casetes, vinilos, CDs, bienes de uso cotidiano, adornos, artesanías.
La organizadora indicó que la “Gratiferia” es un movimiento cultural socio político económico por la paz mundial y la bienaventuranza de todos los seres. Afirman que con actividades como estas se minimiza el impacto ambiental,  la demanda de manufacturación de productos y disminuye el volumen de la basura que se genera.
Luciana indicó que para participar del encuentro no era necesario llevar algún producto. “Muchos podían ir y mirar, llegar con las manos vacías e irse con las manos llenas”, aseguró. En este encuentro no sólo se entregaron productos sino que también se compartió arte y alimentos. Una montaña de libros fue uno de los puntos de encuentro más elegidos, de todo tipo, de diferentes autores y épocas atrajeron a personas de diferentes edades.

AUTOMODERARSE
En otro de los puntos un cartelito decía “Abrazos gratis” y por allí pasó más de uno en busca del calor humano. Mientras, una titiritera  y un malabarista compartieron lo que mejor saben hacer: “construir otros mundos”.
Sobre mantas distribuidas en la plaza también se podían apreciar CDs, accesorios de bicicletas, adornos y revistas.
“Es la primera feria y hay mucho para aprender. Es un aprendizaje básicamente regalar tus cosas a otro que no conocés, pero a la vez el que recibe tiene que aprender que es para compartir y no que se lleve 10 remeras sólo porque se la regalan. Por eso también creemos que hay que automoderarse, no pretender llevarse todo, ni disputarse con otro algo lindo, ni tirarse de cabeza en un bolso apenas se abre”, indicó
Luciana también aclaró que sólo por mal tiempo puede cambiarse el lugar o modificarse el día y el horario de la siguiente edición.

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